El chef Tomeu Caldentey. | M. À. Cañellas

El primer mallorquín que consiguió la Estrella Michelin, Tomeu Caldentey, repite como cara de la promoción Oli de Mallorca. El ahora propietario y gerente del restaurante Es Molí d’en Bou habla sobre las cualidades de este aceite y sobre cómo ha llegado a ser el profesional que es en la actualidad. Además explica en qué consiste el programa en el que se encuentra trabajando, Cuina i Guanya.

—¿Qué opina sobre el Oli de Mallorca D.O.?

—Es uno de los productos más importantes de nuestra despensa. Es uno de los pilares de nuestra cultura gastronómica. Los que tenemos la suerte de contar con este producto somos unos privilegiados.

—¿Es un producto que suele emplear en sus platos?

—En muchísimas elaboraciones es un elemento imprescindible.  

—¿En qué tipo de recetas considera que encaja mejor?

—Depende de las características de cada aceite. El Oli de Mallorca D.O. no es un solo aceite, hay varios productores y cada uno de ellos tiene su personalidad, su estilo y sus matices. Seleccionamos el que encaja mejor en cada elaboración.  

—Ténicamente hablando, ¿en qué se diferencia el Oli de Mallorca del aceite común?

—El Oli de Mallorca no es un aceite común. Por lo tanto no se puede comparar con cualquier aceite. Estamos hablando de aceite virgen extra elaborado con aceitunas de Mallorca pero con personalidades diferentes. No es lo mismo un aceite elaborado a partir de olivas de la Serra de Tramuntana que otro elaborado con aceitunas del Pla de Mallorca. Todos son olis de Mallorca con unas personalidades totalmente diferentes dependiendo de la zona de cultivo, el elaborador y un sinfín de detalles que dan unos resultados diferentes pero de una gran calidad.

—Respecto a la promoción ¿qué le parece que los lectores envíen sus propias recetas?

—Se trata de una gran iniciativa ya que fomenta el uso de este producto y el enriquecimiento de nuestra cultura gastronómica.

—Cambiando de tema, en la actualidad se encuentra grabando el programa de IB3 Cuina i Guanya. ¿Cómo está  afrontando  este reto?

—Lo afronto con ilusión y responsabilidad. Creo que este tipo de programas incitan a la gente a cocinar más y mejor. Fomentan nuestra gastronomía y estimulan las ganas de conocer más y mejor la riqueza culinaria de nuestras islas.

—¿En qué consiste el formato de dicho programa?

—Se trata de un concurso de cocina para cocineros amateurs. Personas que normalmente cocinan en sus casas para sus familias y amigos y desean demostrar sus dotes como cocineros. En general gente apasionada por los fogones que les gusta transmitir sus sentimientos a partir de sus elaboraciones.

—Hablemos de algo más personal, ¿por qué decidió dedicarse a la cocina?

—Si tuviese que contar toda la historia necesitaríamos otra entrevista. Lo que le puedo decir es que siempre me ha gustado mucho comer y creo que este hecho fue determinante en su momento para comenzar un largo camino el año 1986 para empezar a cursar estudios de cocina con 14 años.


—Teniendo en cuenta todos los años que lleva como chef, ¿qué es lo que más le atrae de su profesión?

—Lo más bonito de este oficio es poder proporcionar momentos de placer a través de nuestro trabajo. Un trabajo que no se podría llevar a cabo sin un excelente equipo. Tomeu Caldentey forma parte de un grupo de profesionales que todos juntos construyen cada día Es molí d’en Bou para intentar crear emociones a las personas que eligen sentarse unas horas en las mesas de nuestra casa.  

—Finalmente, resulta necesario mencionar que fue el primer mallorquín en obtener la Estrella Michelín. ¿Cómo se sintió al recibir este reconocimiento?

—Sentí emoción, orgullo,  satisfacción y muchísimas sensaciones muy difíciles de explicar. Pero lo realmente importante es creer que nuestras islas se pueden llegar a convertir en un destino gastronómico de primer nivel. Y para lograr esto trabajamos día a día con una apuesta arriesgada en pro de la excelencia culinaria.