Soledad Rebollar. | Redacción Sucesos

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«Me ha quedado un sabor agridulce: por un lado estoy contenta porque un juez nos ha dado la razón y se ha reconocido que Álex no cometió ninguna imprudencia; pero por otro han sido casi seis años batallando para llegar hasta aquí, ha sido muy duro». Soledad Rebollar, viuda del bombero que murió en acto de servicio en Palma, valoró este martes para Ultima Hora la sentencia que la indemniza con 130.000 euros y que concluye que Álex Ribas no actuó de forma imprudente.

«Es una sensación extraña. Es como que no te lo crees. Son casi seis años sin parar de luchar para lavar el nombre de Álex», explica Rebollar sobre como se sintió al concocer la sentencia. «Han sido momentos muy duros. Yo y mi hijo nos trasladamos a vivir a Madrid, donde está mi familia que nos arropa. Entre todos, los de aquí y por supuesto la familia de Palma, hemos intentado salir adelante. Pero no ha sido fácil».

Explica que durante este tiempo «lo peor es tener que escuchar durante muchos años que Álex era el culpable de lo que había pasado. Crees en la verdad y en que todo no puede ser tan injusto, pero llega un momento en el que estás cansado de todo. No era sólo lo económico, nuestro objetivo era que se reconociera que el operativo de los bomberos falló, pero no Álex. Y así ha sido».

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Sobre la relación con el equipo de Aina Calvo de Cort indica que «todos los compañeros de Álex sabían lo que ocurrió en ese incendio y por qué pasaron las cosas. Estábamos cansados de oír mentiras. Para mí la postura del ayuntamiento fue un poco ruín. Quisieron callar bocas y no lo podíamos consentir».