Imagen del asesino confeso de Lucia Patrascu junto a su víctima.

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«Yo soy el asesino, me podéis detener cuando queráis. La he matado porque era una hija de puta. He sido yo. He sido yo». Esta es la confesión de Ioan Ciotan, de 58 años, instantes después de asestar más de cinco puñaladas a su mujer, Lucia Patrascu, y acabar con su vida.


«Aún estoy temblando. Sobre las once menos veinte escuchamos unos gritos muy fuertes y todos lo vecinos salimos a la calle para ver qué estaba pasando. En un principio pensábamos que el hombre le estaba dando una paliza a su mujer, pero acto seguido vimos a Lucia en el balcón y a su marido dándole puñaladas una tras otra. Fue algo horrible», afirma Joana Antònia Company, vecina de la localidad de toda la vida.

«Fueron momentos muy duros. Él bajó a la calle y yo me enfrenté a él y le dije: ¿Qué has hecho? A lo que me contestó, de manera muy tranquilo y en un español perfecto, que era el asesino y que la había matado porque era una hija de puta», concluye Joana.

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Minutos más tarde llegó la Policía Local y fue el propio Ioan quien se entregó y pidió que le pusieran las esposas.