Las calles de Palma prácticamente vacías este sábado. | Redacción Digital

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El virus y el mal tiempo han vaciado Palma este fin de semana. A pesar de que los pequeños comercios podían mantener sus puertas abiertas, la ciudad ha amanecido con lluvia y poca gente en las calles.

En algunas tiendas del centro sí se han podido ver pequeñas colas puntuales debido a la restricción de aforo. Sin embargo, no ha sido lo más habitual. Por su parte, las terrazas de los bares y restaurante, que apuran los últimos días antes del cierre temporal, también estaban prácticamente vacías.

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Tras el anuncio de las nuevas restricciones, que entra en vigor el martes, los centros comerciales con superficie superior a 700 metros cuadrados -todos en la práctica- tendrán que cerrar quince días desde el próximo martes. Por tanto, ya solo podrán abrir el próximos lunes 11 de enero.

Algunas personas han aprovechado la jornada de este sábado para recurrir al pequeño comercio de Palma, que si podrá seguir abierto a pesar de las nuevas normas, para hacer algunos cambios de los regalos de Reyes.

Este pasado viernes por la tarde, los accesos a los distintos centros comerciales quedaron «colapsados» por las largas colas de vehículos que intentaban acceder para hacer las últimos comprar antes del cierre temporal.