Los Reyes han realizado un recorrido para conocer de primera mano el estado en el que ha quedado la zona asolada por las fuertes lluvias. | T. Ayuga

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«El mensaje que nos llevamos es de enorme orgullo por la solidaridad de todo el mundo». «Nos vamos con un mensaje y una imagen muy positiva, de enorme capacidad de superación». Así lo manifestó el rey Felipe a los periodistas anoche después de su visita de poco más de dos horas a Sant Llorenç junto a la reina Letizia, el ministro Pedro Duque y las principales autoridades de las Islas Baleares. Llegaron poco antes de las seis de la tarde a la mitad de la calle Major, desde donde iniciaron un breve pero intenso recorrido.

Los Reyes en Sant Llorenç

Los Reyes tardaron alrededor de media hora para recorrer unos cincuenta metros ya que don Felipe y doña Letizia saludaron a los vecinos y voluntarios congregados en ambos lados de la calle. Se fotografiaron y hablaron con ellos y les atendieron por separado. En la comitiva también estaban los alcaldes de Sant Llorenç, Mateu Puigrós, y el de Artà, Manolo Galán, además del comandante general de Balears, Juan Cifuentes, y fuertes medidas de seguridad. Y pese a que el guion estaba muy marcado, el rey Felipe y la reina Letizia se saltaron el protocolo en varias ocasiones para saludar a los vecinos que los reclamaban.

Hablaron con afectados y voluntarios y les trasmitieron ánimos, según explicaron jóvenes y mayores después de hablar con ellos. También hubo emoción. Catalina, una señora de unos ochenta años, no pudo contener las lágrimas después de que doña Letizia, que dio la vuelta para hablar con ella, le dedicara unos minutos. Mientras, el Rey estuvo hablando con unos jóvenes sobre lo sucedido, como ellos relataron. Y así también lo expresó don Felipe antes de regresar a Madrid: «Las víctimas relataban lo que han pasado y lo que esperan recibir de ayudas, pero sobre todo su voluntad de salir adelante, que es lo que hemos palpado de la mayoría de personas».

Los Reyes visitan Sant Llorenç

Viviendas

La primera parada en la zona cero fue la casa número 4 de la plaza Jaume Santandreu, donde Jerònima, de 76 años, vive con su marido y un hijo y, como tantos otros vecinos, han visto como las inundaciones les han dejado sin prácticamente nada. Desde allí, los Reyes se dirigieron a la calle Cardassar por la calle Basílica de Son Peretó, donde les aguardaban un grupo de militares de la Unidad Militar de Emergencias y del Ejército de Tierra, con quienes departieron unos minutos y los despidieron con un «¡viva el Rey!».

Don Felipe y doña Letizia continuaron su recorrido hasta la segunda vivienda que visitaron, en la calle Cardassar número 9. Y aunque esta debía ser la última casa en visitar ya que eran más de las siete de la tarde, aún visitaron una tercera, en la que su inquilina, una mujer de 80 años, se vio obligada a salir por la ventana durante la inundación.

La última parada fue el centro de mando, donde llegaron pasadas las 19.30 horas y estuvieron unos 45 minutos. Entre otros, allí saludaron a una pareja de la Guardia Civil del puesto de Pollença junto al joven que rescataron y conocieron el funcionamiento del centro de operaciones de la mano del director general de Emergències, Pere Perelló.

La presencia de los Reyes alteró aún más el día a día de los vecinos de Sant Llorenç. Para algunos, esta visita «será positiva si hace que llegue dinero».