La falta de policía en las playas de Capdepera favorece el desfase extremo de los turistas. | Redacción Sucesos

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Las playas de cala Agulla y Son Moll de Capdepera se han convertido en todo un territorio comanche. Centenares de jóvenes acuden a la arena donde se emborrachan, acotan su zona con cinta policial alemana (Polizei), montan equipos de sonido de gran potencia, se bañan completamente desnudos y hasta cuelgan pollos en la orilla del mar para asarlos con el sol.

El municipio de Capdepera cuenta con una ordenanza de convivencia y civismo. En la misma, queda reflejado expresamente la prohibición de acceder a la arena con botellas y vasos de cristal, aglomeraciones de personas y la utilización de aparatos de música entre otras medidas restrictivas.

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«El problema que tenemos en el municipio es la falta de policías. Para cubrir todas las playas -con afluencia de más de 4.000 personas diarias- somos dos agentes. Además, la Unidad de Playa trabaja siete días y libran cinco», apunta un portavoz de la Policía Local.