Los agentes de la Guardia Civil tuvieron que sujetar las barreras de seguridad durante la llegada de los políticos. | Pere Bota

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Lanzamiento de huevos, globos de agua y el coche del presidente del PP, y a la vez del Govern, José Ramón Bauzá, zarandeado. Así acabó ayer por la tarde la primera reunión que mantuvo Bauzá con la junta local de Pollença (después se reunió con los miembros de Santa Margalida). Al finalizar el encuentro, un grupo de jóvenes bloqueó la salida habilitada por los agentes de seguridad y se vivieron momentos de gran tensión.

Los agentes de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Guardia Civil (UCSIC) tuvieron que retirar hasta tres filas de jóvenes que se sentaron ante los coches de la comitiva impidiendo su paso. A la vez, otros manifestantes salvaron las barreras de seguridad que se habían instalado y zarandearon los dos coches en los que se encontraban Bauzá, Jaume Crespí, Gabriel Matas, Pere Rotger y Antoni Gómez.

Tensión

Una hora antes, durante la llegada de los representantes políticos ante la sede del PP, los manifestantes hicieron llegar a los políticos el ambiente de crispación que allí se vivió. Insultos, cacerolada y lanzamiento de huevos y globos de agua fueron la nota predominante. Por poco el president no fue alcanzado por un globo de agua. Un fotógrafo de

Ultima Hora sufrió el impacto de una bola de metal en su rodilla tras rebotar en el suelo, un cámara de IB3 fue alcanzado por un huevo y a una redactora de otro diario le tiraron de los pelos.La llegada a Santa Margalida no fue tan tensa, pero la crispación de los manifestantes también se hizo patente.

Los gritos de los disconformes con la política que lleva a cabo el Ejecutivo de Bauzá se convirtieron en un cántico, el de la típica canción Sor Tomasseta, a la que se modificaron algunas estrofas. Así, con toda la plaza cerrada y tomada por los agentes de seguridad, alrededor de 200 personas se ubicaban a más de 40 metros de la sede popular y detrás de un importante cordón policial.

A su llegada, José Ramón Bauzá saludó a los populares locales y subió a la reunión con los pitidos y abucheos de fondo ya habitual para él.