«Las posturas del Ajuntament son débiles y puro maquillaje, su actuación no es efectiva», han criticado los vecinos. | Gemma Marchena

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«Es una agresión de negociantes». Así de contundentes se mostraron este jueves los representantes de la Associació Barri Cívic de Santa Catalina, que acudieron al pleno para mostrar su descontento por los problemas del ocio nocturno y el exceso de oferta de restauración. «No podemos dormir en casa. Un día detrás de otro. Y esto pasa diariamente, con el abuso consciente del ocio nocturno y los propietarios de los locales. Están destrozando el descanso de las familias», señalaron desde la Associació Barri Cívic.

«Las posturas del Ajuntament son débiles y puro maquillaje, su actuación no es efectiva», añadió, mientras denunciaban «la impunidad» de unos empresarios «que en el mejor de los casos nos ignoran y en el peor, nos insultan». Los vecinos han propuesto 33 medidas, entre las que se encuentra impedir la apertura de más locales de ocio nocturno o restauración, lo que incluye bares, restaurantes, heladerías, pastelerías y cualquier establecimiento relacionado con la oferta de comer y susceptibles de abrir una terraza exterior.

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También quieren impedir la ampliación de locales y que se tramiten como nueva apertura, desestimar los traspasos de licencias de locales de restauración o de ocio nocturno en las zonas sobresaturadas para acercarse a la proporción considerada aceptable que se recoge en el nuevo Plan General de Palma, con tres locales en una circunferencia de 100 metros. Otra de las medidas es la reducción de un 50 por ciento la ocupación privada actual del espacio público. «Esta medida pretende evitar la aglomeración nocturna cada día de 1.000 personas en una calle de 500 metros. En el verano de 2021 hemos contabilizado en diversas ocasiones más de 1.300 personas reunidas en una sola noche en el eje cívico de la calle Fábrica. Esta aglomeración de personas vinculada a la ocupación de terrazas permitida por el Ajuntament de Palma impide el tránsito normal de viandantes por la calle». También reclaman un plan de zonificación y un plan de autoprotección específico para Santa Catalina, Es Jonquet y la zona de las calles Monseñor Palmer i Torrente.

Los vecinos reclaman que se instalen sonómetros en zonas sensibles y que se publiquen los resultados en tiempo real en la página web del Ajuntament. Otra de las firmes reivindicaciones de esta asociación es que se modifiquen las ordenanzas municipales «de manera que en barrios residenciales no pueda haber locales como discotecas o bares musicales con licencia para abrir de madrugada, sobre todo en edificios plurifamiliares y entre medianeras. En barrios residenciales especialmente saturaos como Santa Catalina y Es Jonquet la hora máxima para tener locales abiertos no debería pasar de las doche de la noche. El ocio nocturno es incompatible con un barrio residencial».

Los vecinos también pidieron que los bingos y las casas de apuestas cierren a la misma hora que los bares y restaurantes, mantener las buenas condiciones de visibilidad la pintura del suelo que señaliza y autoriza las terrazas, sancionar de manera efectiva la ocupación permitida de las terrazas, que se proteja el arbolado del barrio, asignar una pareja de agentes de la Policía Local que hagan rondas a pie en los barrios de Santa Catalina i Es Jonquet, que se haga una revisión general de todos los locales del barrio con licencias de actividad y una revisión exhaustiva de las condiciones técnicas de los locales, que el parque de Sa Faixina se preserve de realizar actos festivos con ruido, la prohibición de actuaciones musicales, eliminar televisiones en la vía pública y eliminar las terrazas de los patios interiores.