Vista de la plaza, que apenas disfrutan los vecinos. | M. À. Cañellas

La plaza Encarna Viñas, en el barrio de Pere Garau, es hoy por hoy uno de los puntos más conflictivos de la ciudad, constante fuente de problemas y molestias para los vecinos que, después de años, están hartos y ya no saben qué hacer.

Ni siquiera es la primera vez que lo denuncian en los medios de comunicación, «llevamos así diez años y vamos a peor, pero aún así no conseguimos que el Ajuntament actúe para acabar con la presencia casi constante de grupos de jóvenes en la plaza, sobre todo los fines de semana, que hacen botellón, en ocasiones hay peleas, consumen drogas, orinan en los contedores y provocan con su ruido que no podamos descansar». Esta es la denuncia de uno de los afectados que prefiere no dar su nombre porque «muchos vecinos están amenazados de muerte por algunas de estas personas con las que han llegado a enfrentarse».

Una queja habitual en este tipo de situaciones es que cuando se llama a la policía ésta no acude, «y en nuestro caso es siempre así», comenta desesperado el denunciante.

El aspecto de la plaza cuando amanece después de esas noches de botellón «es lamentable» y al mal olor que desprenden los contenedores normalmente se suma «el trapicheo de droga a plena luz del día». Por supuesto, a todo eso hay que añadir la ausencia total de mascarillas o demás medidas de seguridad por parte de estos grupos incívicos en estos momentos de pandemia.

El afectado afirma que «la Policía Local elaboró un informe que aconsejaba la retirada de los bancos de la plaza por considerar que era un punto conflictivo». Dicho informe, asegura, «está en poder del regidor del distrito de Pere Garau, Daniel Oliveira, y también lo tienen en el área de Infraestructures. Pero la respuesta del Ajuntament es que no es vinculante y que, por tanto, no piensan hacer nada».

Retirar los bancos no sería la panacea, admite, «y entendemos que las personas mayores tienen derecho a sentarse, pero sí puede ser un 60 % de la solución».

Los vecinos se han reunido con la regidora de Seguretat Ciutadana, Joana Maria Adrover, con responsables del Consistorio que llevan la zona de Pere Garau, y con la defensora de la Ciudadanía, Anna Moilanen, quien sí se ha implicado en buscar una solución. Moilanen lamenta que en éste como en otros casos «el incivismo se ha vuelo impunidad» y que «hacemos lo que podemos» no puede ser la respuesta de la administración o de la policía.

Recuerda la defensora que esta plaza, dedicada a la pedagoga y activista que lleva su nombre, fue «una buena idea a propuesta de ARCA ante la necesidad de esponjamiento de la barriada más poblada de Palma».