El Ministerio de Sanidad recomienda aumentar los porcentajes de cobertura vacunal. | Julio Muñoz - OL - EFE - EFE

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El Ministerio de Sanidad considera que en este momento de alta incidencia el riesgo de transmisión de la COVID-19 o de que tenga un mayor impacto con la variante delta es bajo en personas vacunadas, pero alto en población no vacunada sin factores de riesgo, que eleva a muy alto si además son vulnerables.

En la última actualización del documento «Variantes de SARS-CoV-2 de preocupación (VOC) e interés (VOI) para la salud pública en España», el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) recomienda aumentar los porcentajes de cobertura vacunal: «Es importante que el mayor número posible de personas reciba la pauta completa en el menor tiempo posible», recalca.

También aconseja «enfatizar» el cumplimiento de las medidas de control no farmacológicas y extremar las precauciones si se viaja a zonas donde circule de forma importante una variante de interés, así como valorar la implementación de actuaciones de control reforzadas para los viajeros procedentes de esas áreas.

Actualmente, las variantes que preocupan en España son alfa (B.1.1.7); beta (B.1.351), gamma (P.1) y delta (B.1.617.2); el impacto que puedan tener otras dependerá de factores como el número de introducciones desde áreas de mayor prevalencia, la implicación en eventos superdiseminadores o una mayor transmisión entre determinados grupos con menor porcentaje de inmunización.

«En la situación actual, la progresiva apertura al tráfico internacional de personas, la relajación de las medidas no farmacológicas y el avance desigual de la vacunación en distintos países a nivel mundial serán, previsiblemente, aspectos determinantes en la distribución de las variantes del SARS-CoV-2», afirma el CCAES.

Tras incrementar su avance de forma considerable en las últimas semanas, la variante dominante en España y en el resto del mundo salvo América del Sur- es la delta, que se asocia a una mayor transmisibilidad y una ligera disminución de la efectividad vacunal.

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Hasta el 18 de julio, los datos de secuenciación de muestreos aleatorios elevan su presencia al 77 % de los casos.

Con estos datos, el documento concluye que el riesgo -que se evalúa considerando la combinación de la probabilidad de transmisión y el impacto de la enfermedad- para la población vacunada «se considera bajo», mientras que es alto para la población general no vacunada «y muy alto para las personas vulnerables no vacunadas». Para el resto de VOC, el riesgo es muy bajo en el caso de alfa y bajo para beta y gamma.

La primera, vinculada a una mayor gravedad de la enfermedad pero ante la que la efectividad vacunal es muy alta, copó el espacio en los primeros meses del año, pero ha retrocedido de manera considerable hasta situarse en un 6,7 % hasta mediados de julio.
Por su parte, la prevalencia de la variante beta, que sí parece tener mayor capacidad de escape a la respuesta inmune aunque los datos de efectividad vacunal indican una adecuada protección de las existentes, se ha mantenido en niveles bajos con aumentos puntuales asociados a brotes localizados: entre enero y mediados de julio se ha movido en un rango del 0 % al 7,6 %, con una mediana del 0,6%.

En el caso de gamma, la horquilla ha sido de entre el 0 y el 4,3 %, con una mediana de 1,2 %. Se considera una variante con capacidad de escape a la respuesta inmune, aunque los datos de efectividad también apuntan a una adecuada protección de las vacunas.
Además de estas, el CCAES vigila la variante perteneciente al linaje B.1.621, de la que todavía hay información «escasa y no permite evaluar el riesgo».

La mayor parte de las secuencias proceden de Colombia, seguida de Estados Unidos y España, pero «es razonable pensar que nuestro país importe casos causados por esta variante dados los importantes vínculos» entre ambos.

De hecho, «ya se han detectado en algunas regiones de España brotes sin que se hayan encontrado antecedentes de viaje reciente», si bien su prevalencia ha ido disminuyendo al tiempo que la aumentaba la frecuencia de delta.

Otra variante emergente «que requiere especial atención» es lambda, perteneciente al linaje C.37, que se ha expandido rápidamente por países suramericanos, desplazando a gamma. En España se ha constatado también su implicación en varios brotes.