Vista general de una sesión plenaria en la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo. | GERARD CERLES

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«En burro tenían que ir», «No somos tontos» o «Se os está acabando el chollo», son algunos de los comentarios con los que los «twitteros» se despacharon ayer contra los europarlamentarios que votaron en contra de una norma que les obligaría a viajar en turista en vuelos de menos de 4 horas.

«Eurodiputadoscaraduras» es la etiqueta elegida por los usuarios de Twitter que aprovecharon los 140 caracteres que el portal de microblogging pone a su disposición para expresar su malestar e intercambiar documentos con los nombres de los diputados españoles que el miércoles votaron en contra de la reforma.

Esta etiqueta o hashtag se ha convertido en seguida en tema del día en la popular red social para acompañar los comentarios y noticias sobre el asunto.

La negativa de la mayoría de los eurodiputados españoles a viajar en clase turista como medida de ahorro suscitó, tras la polémica alimentada en las redes sociales, el rechazo de las direcciones de sus partidos, como la del PSOE, y el compromiso, como en el caso del PP, de «estudiar» lo ocurrido en el Parlamento Europeo.

Cambio de voto
Después del revuelo que suscitó esa votación, los eurodiputados del PSOE y el de UPyD pidieron en el registro de la Eurocámara cambiar el sentido de su voto por la abstención. Nada más conocerse la noticia, la dirección del PSOE trasladó a sus eurodiputados su rechazo a esa votación.

Por parte del PP, su portavoz en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, restó valor a lo sucedido al tratarse de «un informe orientativo sin valor vinculante», y señaló que el partido va a estudiar esa decisión.