La oferta de viviendas de segunda mano en las Islas cada vez es más reducida.

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Comprarse una casa en las Islas cada vez es más complicado y ya no sólo por los precios, sino porque la oferta de inmuebles cada vez es más limitada. En concreto, durante el tercer trimestre de 2022 se ha reducido un 21 % en las Islas, en comparación con el mismo periodo de 2021, según ha informado este jueves Idealista. Francisco Iñareta, portavoz del citado portal inmobiliario, ha justificado estas cifras porque «la salida de la pandemia generó una gran demanda de compra de viviendas, que se vio animada por los tipos históricamente bajos y unas condiciones hipotecarias nunca vistas». Además, ha añadido que «apenas se han entregado pisos de obra nueva en los últimos años, por lo que el parque disponible no ha crecido de la misma manera».

La reducción de la oferta de casas de segunda mano en las Islas es bastante más acusada que en el conjunto de la media española, que es del 7 %. Por provincias, este ránking lo lidera Valladolid con una reducción de su oferta inmobiliaria de segunda mano del 25 %; seguida de Huesca, con el -23 %; y Baleares y Guipúzcoa, con el -21 % en ambos casos.

Aumenta el precio de la vivienda

Iñareta ha destacado que como consecuencia de la reducción de stock, el precio en los inmuebles en las Islas acumula una subida interanual del 11,3 % y se encuentra en el máximo valor desde que Idealista tiene registros. Por tanto, se han superado incluso los niveles -hasta ahora récord- de la burbuja inmobiliaria. Aunque el Banco Central Europeo (BCE) ha estimado que el precio de la vivienda bajará un 9 % durante los dos próximos años en la eurozona, no parece muy evidente que vaya a suceder lo mismo en las Islas.

El presidente de Proimba, Luis Martín, lo tiene claro: «El precio de la vivienda no bajará en Baleares». A su modo de ver, el Archipiélago es «un territorio totalmente diferente. Hay mucha más demanda que oferta y una mayor influencia del coste de las materias primas». No obstante, ha reconocido que «puede haber cierto enfriamiento del mercado, con una estabilización de los precios, pero no es previsible que haya una bajada».

La presidenta del Colegio y la Asociación de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Baleares (API), Natalia Bueno, ha recordado que los precios han subido desde que finalizó el confinamiento, tanto en barrios de clase obrera como en zonas de alto standing». A su entender, «si la inflación sigue al alza podemos llegar a ver los intereses hipotecarios a niveles que teníamos en los años 90; por lo que será inasumible para las clases medias poder adquirir su primera vivienda». No obstante, prevé que «los alquileres sigan encareciéndose por la dificultad de poder comprar para buena parte de la población». Además, «continuará habiendo inversores que adquieran pisos para sacarles una rentabilidad con el arrendamiento. Si a esto añadimos la poca oferta de vivienda de nueva construcción, todo apunta a que los precios no bajarán, a no ser que venga otra catástrofe que haga que la gente pierda sus empleos, pongan sus viviendas en venta y no haya compradores para estas, etc.».

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Luis García Langa, director de Corredordefondos.com, ha discrepado y ha vaticinado que el precio de las viviendas debería descender en el Archipiélago. «La mayoría de familias no pagan una casa, pagan una hipoteca. Si los tipos suben, los precios tienen que bajar para poder comprar el mismo inmueble».

Sin lugar a dudas, Baleares tiene un problema muy grave con el acceso a la vivienda. Cabe destacar que comprar una vivienda cuesta cuatro veces más que en el año 1995. Aunque es cierto que hay que tener en cuenta la inflación, lo cierto es que ahora es mucho más complicado adquirir una casa que hace 27 años.

¿Qué se puede hacer para bajar el precio de la vivienda?

Pese a las dificultades, la presidenta de los API ha asegurado que se pueden adoptar medidas que abaraten el coste de las casas y, por tanto, permitan facilitar su acceso. «Hay muchos puntos a mejorar para que el precio de la vivienda baje», ha manifestado. En este sentido, ha precisado que «el principal es incrementar la oferta y para ello hay que facilitar al promotor la edificación nueva agilizándole los trámites». A su modo de ver, se trata de «una figura que no se ha visto con buenos ojos por la sociedad y, especialmente, a raíz de la crisis de 2008». Sin embargo, ha considerado que «son primordiales para la vivienda nueva, puesto que los promotores arriesgan su capital, crean empleo y pagan muchos impuestos hasta la finalización de la obra».

Otra de las herramientas es la revisión de las normas subsidiaras de muchos municipios «porque en bastantes hay una limitación del numero de viviendas incomprensible, que obligan al promotor a edificar viviendas de 200 m2 y esto no tiene sentido. Es un riesgo grande para el promotor, que se verá obligado a destinarlo a las clases sociales con mayor poder adquisitivo por lo que desestima la compra del solar». Bueno ha reivindicado que «los ayuntamientos tienen que tener unos servicios urbanísticos de calidad, dotados de técnicos y administrativos que agilicen los tramites, que puedan hacer estudios de viviendas vacías, una a una, y ayudarles en la gestión de subvenciones para reformar viviendas si es necesario».

Bueno ha reconocido que algunas medidas aprobadas recientemente por el Govern, como el aval del 100 % de la hipoteca o la rebaja Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP) para el que no disponga de otra vivienda en propiedad, sí tendrán un efecto positivo.