El presidente del Govern, José Ramón Bauzá, ha expresado su satisfacción por la sentencia sobre su compatibilidad dictada hoy por el TSJB. | M.A. Cañellas

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La sentencia del TSJIB que confirma que José Ramón Bauzá puede ser president y mantener a la vez sus negocios, en particular su farmacia, permitió al president sacar pecho y salir en público para lanzar un durísimo ataque contra la oposición, a la que acusó de mentir, manipular, mancillar, atacarle y, en definitiva, de practicar una política «barriobajera» en su contra.

Apenas dedicó unas frases de su intervención a mostrar su satisfacción por una sentencia que esperaba; el resto, fue un alegato contundente contra los representantes de Més y del PSIB que durante estos años han basado parte de su estrategia de oposición en conseguir que los tribunales resolvieran y dictaran que Bauzá era un president incompatible.

La estrategia no ha funcionado y Bauzá les reprochó ayer que, durante estos tres años, «solo se han dedicado a dañar y mancillar la imagen del president». No respondió a si cree que Francina Armengol y Biel Barceló deben disculparse, como ayer pidió públicamente el PP, pero sí precisó que no cree en una política «barriobajera» pensada para ocupar los sillones «a cualquier precio». «Lo que tiene que hacer ahora la oposición es ponerse a trabajar un poco porque cobra el sueldo que les pagan los ciudadanos y ya toca que trabajen», dijo.

Insistió en la idea de que los dos partidos con representación parlamentaria llevan dos años atacando el president «en lugar de hacer propuestas en positivo». «A nosotros nos gusta hacer política de soluciones y hacer propuestas», dijo el president, quien añadió que la estrategia de los otros dos partidos ha sido lanzar un ataque personal «para tratar de enmascarar su nefasta gestión». «Yo no creo en la política de acoso y derribo», añadió.

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El president no se pronunció sobre el contenido del voto particular de dos de los cinco magistrados del TSJIB, quienes sí consideran que Bauzá es incompatible.

Voto particular
Sobre este asunto, el president se limitó a señalar que respeta las decisiones judiciales pero precisó que además había otro voto particular que suscribía por completo la línea de defensa del president, es decir, que la oposición no estaba legitimada para presentar los recursos.

El president del Govern recordó a los periodistas que, durante todos estos años, siempre ha defendido que ha actuado desde la compatibilidad absoluta y el cumplimento de la legalidad vigente. «Desde que asumí esta responsabilidad he dicho que mi máxima preocupación era trabajar para salir de la crisis y para encontrar soluciones a los problemas reales», añadió.

Preguntado sobre si la sentencia le hará cambiar de opinión y abrir una vía de diálogo con la comunidad educativa, el president insistió en que esa responsabilidad está delegada en la consellera d'Educació, Joana Maria Camps. En cualquier caso, también insistió en que la consellera está teniendo problemas a la hora de encontrar un interlocutor válido con el que mantener ese diálogo.