Víspera de testaferros. El día antes de que declaren los dos principales acusados, Miquel Nadal y Maria Antònia Munar (previstos ambos para hoy), la segunda sesión del juicio del 'caso Maquillaje' fue el turno para sus supuestos testaferros: Miquel Sard en el caso de Nadal y Víctor García en el de la ex presidenta del Consell. Los dos ofrecieron declaraciones contradictorias, pero con dos elementos en común: Nadal estuvo detrás de la compra de Vídeo U y UM aspiraba con la operación a hacerse con una licencia de televisión digital terrestre para tener un medio afín.

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En una declaración un tanto dubitativa, García negó que detrás de él estuviera Munar. Según dijo, Nadal contactó con él a través de su esposa. Le propuso firmar en la operación y le remitió a Sard. Éste pagó en efectivo la compra al fundador de la empresa, Miguel Oliver. Cuatro años después, en 2008 se plantea la venta de las acciones. Según declaró, García fue a ver a Nadal para pedirle permiso. Éste le remitió a Munar: «Fui a verla y me dijo que no sabía nada de eso». García aseguró que cuando se fraguó la compra no tenía una especial relación de confianza de Nadal. Esta situación se convirtió años después en enemistad manifiesta por los problemas de UM. La mujer de García, Coloma a Munar trabajaba con el ex conseller de Deportes, Mateu Cañellas, enfrentado a Nadal. El letrado de Nadal, José Zaforteza preguntó a García por qué cambió su declaración y pasó a cargar contra su representado: «Habían descubierto el pastel», respondió. El fiscal Juan Carrau también preguntó a García si alguien le pagaba su defensa y si habían hablado para instruirle en su declaración desde el entorno de Munar. Él lo negó.

Sard, por su parte, admitió abiertamente ser el testaferro de Nadal. Señaló que les une una relación de amistad desde la infancia y que el entonces vicepresidente del Consell le llamó para que firmara en su lugar en la compra de la productora. Asegura que Nadal le entregó un sobre con 300.000 euros en efectivo para hacer el pago con su dinero y el de Munar. Sobre la operación de recompra de las acciones por parte de Oliver en 2008 contó que habló con Nadal y que, éste le dijo que una vez que no se había obtenido la licencia de televisión digital, las empresa no tenía ningún valor para él, así que le autorizó a venderlas. Relata una reunión la que García se retractó en el último momento y no vendió la parte que había adquirido, según Sard en nombre de Munar. García explica que le pagaban en pagarés a cinco años y que quería perder de vista ya a la empresa. «Pero entonces en lugar de optar estar cinco o seis años optó peor estar pendiente toda la vida de las acciones», le replicó Juan Carrau. Las declaraciones del resto de acusados respaldan la versión de Sard.