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Unas 40 personas han pasado la noche al raso como parte de la acampada protesta de la plaza de España de Palma, en la que esta mañana quedaban alrededor de veinte personas bien organizadas, con una mesa informativa, una biblioteca improvisada y un quiosco de prensa al alcance de los transeúntes.

Los concentrados en la capital balear, casi todos jóvenes, comenzaban esta mañana a ordenar los numerosos sacos de dormir instalados sobre cartones y limpiar el suelo de la plaza, al tiempo que colocaban una mesa informativa para todo aquel que quiera acercarse a conocer su causa.

Carlos, de 28 años, estudiante de Filosofía y trabajador, ha explicado a Efe que esta noche han dormido sobre el suelo de pizarra unas 45 personas y que a primera hora han celebrado una asamblea para repartir tareas, reunión que se repetirá cada día hasta el domingo a las dos y a las ocho de la tarde.

Durante la jornada de hoy se dedicarán a informar de por qué están acampados en la plaza: «Creo que tenemos que dar una respuesta saliendo a la calle, una reacción al asco que nos da la situación actual, tanto política como económica, a base de rescates a la banca, precarización del trabajo y recortes de derechos», ha afirmado Carlos.

Otro de los acampados es Lionel, estudiante de 25 años que ha apuntado que la iniciativa no solo la apoyan jóvenes, sino también «jubilados, parados y gente hipotecada» de «diferentes ámbitos e ideologías».

«Toda esta gente puede participar en un movimiento que es heterogéneo, que es inclusivo y que su objetivo final es dar la voz al pueblo», ha señalado.

Junto a la estatua de Jaime I esta mañana se leían carteles como «Si no tuvieras miedo, *cómo vivirías?» o «Corrupción, su silencio les hace cómplices», y también acudían al lugar ciudadanos para apoyar de los jóvenes.

Es el caso de Pilar, funcionaria de 57 años que ha llevado botellas de agua para «arroparles». «Les apoyo, fui a la manifestación, no puedo estar con ellos pero creo que es bueno que la gente joven salga ya a la calle porque es su futuro y el sistema tiene que cambiar; los que votamos no tienen que estar dominados por una economía de mercado». ha resumido.

También se ha acercado Ricardo, un parado de 53 años que, efusivamente, ha abrazado a uno de los jóvenes: «Lo importante es la juventud, es el futuro», ha exclamado.

A juicio de este ciudadano, actualmente no hay una democracia, «sino una dictadura en la que el consumo es el rey» y donde «dos partidos se pelean por sentarse en la silla».

Los congregados en la plaza de España piensan quedarse allí hasta el domingo y las opiniones acerca de la repercusión que estas movilizaciones pueden tener en las elecciones varían de unos a otros, puesto que, según aseguran, cada uno tiene la suya porque no están politizados.