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El placer de deslizarse por el mar en una pequeña embarcación de gran movilidad y ligereza "por lo que permite conocer los rincones más recónditos de la costa mallorquina" está creando cada vez más adeptos en la Isla. Hace apenas 8 años había unos 100 aficionados al piragüismo; actualmente, alrededor de 800 personas se han iniciado en está práctica.

Lorenzo Torrens, miembro de la Agrupación Deportiva Voltors-OJE, destaca que cada vez hay más personas aficionadas al piragüismo en Mallorca. «Este deporte se está extendiendo en los últimos años. Somos muchos los que lo practicamos y que nos gusta simplemente para salir a dar una vuelta con los amigos», apunta.

Con una piragua puedes llegar a lugares impensables por su reducido tamaño y su manejabilidad. Tiene un gran tirón porque puedes llegar a donde quieras. «Puedes acceder a muchos rincones de la Isla, y situarte a 10 centímetros de la costa. Te da la posibilidad de explorar, conocer nuevos sitios y sobre todo divertirse», apunta Torrens.

Una piragua viene a costar entre las 70.000 y las 200.000 pesetas y el chaleco salvavidas, unas 5.000 pesetas. Todo el material necesario se puede adquirir en cerca de una decena de tiendas especializadas en deporte. Su aprendizaje es sencillo, sobre todo si uno se inicia con una piragua 'estable'. «En un par de horas se aprende lo básico para adentrarte en el mar sin problemas. Un día que el mar esté tranquilo coges el ritmo enseguida», explica Torrens.

En el caso de las piraguas 'semiestables' y las de 'competición' se requiere hacer un curso de un par de semanas para aprender su manejo. Los federados tienen que saber hacer el 'esquivotaje'. «Con las piraguas de competición, si te paras, te das la vuelta. Hay que ponerse boca arriba otra vez con el remo, algo que no es muy fácil», apunta el miembro de Voltors-OJE. Los profesionales entrenan diariamente dos horas y se recomienda no dejar de practicarlo porque se olvida rápidamente.