El líder de Vox, Santiago Abascal, y la portavoz del partido en la Asamblea Rocío Monasterio.

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El periódico estodounidense The New York Times ha publicado este viernes un artículo de opinión muy crítico con Vox. «El virus de la derecha» es el titular que ha elegido el periodista y escritor Diego Fonseca para mostrar su opinión sobre el partido de extrema derecha.

El escrito se contextualiza tras las protestas del pasado fin de semana en varias ciudades españolas, como las del barrio de Salamanca en Madrid. El autor asegura que las imágenes que han dejado retratan «a la peor derecha española desde el retorno de la democracia, la más banal y peligrosa».

«La ultraderecha ha salido a las calles de España —uno de los países más afectados por la pandemia— a reclamar libertad sobre los cadáveres de miles de muertos por el virus, y ha advertido que este es solo el inicio. Es mejor prestar atención; a menudo consiguen más de lo que se espera», afirma el autor.

Fonseca también reconoce que Pedro Sánchez ha cometido errores durante la pandemia. «Subestimó el impacto de la pandemia y reaccionó tarde», afirma. Y añade: «Pero no ha respondido con cinismo ni tiene un plan autoritario de control social».

El autor opina que las protestas de Vox han sido «promovidas, copadas o cooptadas por una organización política con vocación de poder» y las tilda como «un acto de oportunismo radical».

«La activación de la protesta por la derecha opera sobre los miedos, deseos y necesidades de una población asustada por un virus sin vacuna ni tratamiento efectivo que ha matado en el mundo a cerca de 400.000 personas», critica.

«La derecha española hoy propagandiza que su país está en manos de comunistas y chavistas. En el colmo de la alucinación, suponen el confinamiento pandémico como un arresto domiciliario en un gulag sanitarista», asegura.

Fonseca advierte de que esta nueva derecha es «antipolítica y ama atacar desde los márgenes». El columnista afirma en el análisis que el partido apuesta por el incendio porque su discurso nunca es construir y no corrige a Sánchez para mejorar.

Finalmente, acaba con un mensaje para el PP. «La derecha institucionalista haría bien en distanciarse de Vox y sus provocaciones».