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Un Boeing-777 con 298 personas a bordo de la compañía Malaysian Airlines se ha estrellado este jueves en la región oriental ucraniana de Donetsk, el principal escenario de los combates entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes prorrusos. El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha confirmado horas más tarde que al aparato había sido «derribado». «No fue un accidente, esplotó en el cielo», ha asegurado en un discurso en Detroit, según 'The Washington Post'.

El aparato, que cubría la ruta de Amsterdam a Kuala Lumpur, se estrelló cerca de la localidad de Shakhtiorsk, y quedó totalmente destruido, según las imágenes difundidas por algunas cadenas de televisión, por lo que se teme que no haya supervivientes.

Las víctimas son con 154 holandeses, 43 malasios (incluidos 15 miembros de la tripulación), 27 australianos, 12 indonesios, 9 británicos, 4 alemanes, 4 belgas, 3 filipinos, un canadiense y 41 sin nacionalidad verificada.

Gueráshenko aseguró que el Boeing-777 fue abatido por un cohete tierra-aire lanzado por un sistema de misiles Buk en una zona de Donetsk, la ciudad de Snezhnoye, que está bajo el control de los milicianos separatistas.

Sin embargo, representantes de la autoproclamada república popular de Donetsk negaron que dispongan de armamento para derribar un avión que vuele a 10.000 metros de altura.

Por su parte, las autoridades norteamericanas han detectado lo que parece ser el lanzamiento de un misil desde la superficie y la posterior explosión de un avión, según fuentes de Inteligencia citadas por 'The Wall Street Journal'. Sin embargo no han podido determinar si el proyectil procedía de territorio ruso o ucraniano.

El presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, ha afirmado que la caída del avión de Malaysian Airlines en el país se debió a «un acto terrorista», según un comunicado oficial.

Los rebeldes ucranianos hallaron numerosos cadáveres, entre ellos niños, en el lugar del siniestro del avión malasio, según informó la agencia rusa Interfax.

«Destacamentos de los rebeldes ya están en el lugar del siniestro. Informan de que hay numerosos muertos entre los pasajeros, incluido niños», dijo Andréi Purguin, viceprimer ministro de la autoproclamada república popular de Donetsk.

A su vez, los testigos citados por las agencias rusas y ucranianas aseguraron haber encontrado decenas de cadáveres entre los escombros y que varias personas resultaron dañadas en tierra, ya que sus casas fueron alcanzadas por los restos del avión.

Según un portavoz del Ministerio para Situaciones de Emergencia de Ucrania, los cadáveres están desperdigados en un radio de 15 kilómetros.

Los rebeldes prorrusos afirmaron que el aparato fue derribado por un cazabombardero de la Fuerza Aérea ucraniana.

El presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, dijo que no descarta que el avión fuera efectivamente derribado.

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«En los últimos días, este es el tercer caso trágico de este tipo, después de que fueran derribados un An-26 y un Su-25. No descartamos que este avión también fuera alcanzado», aseguró Poroshenko, según su servicio de prensa.

Y añadió que «las Fuerzas Armadas ucranianas no realizaban ninguna acción para derribar objetivos en el aire».

A su vez, fuentes militares rusas informaron de que aviones de guerra rusos no efectuaron este jueves ningún vuelo en las inmediaciones de la región de Donetsk.

Poroshenko ordenó crear una comisión estatal para investigar las causas de la tragedia e invitó a colaborar a representantes de Malasia y Holanda.

Los representantes de la república popular de Donetsk aseguraron que están interesados en el esclarecimiento de la catástrofe, por lo que permitirán la entrada de inspectores aéreos internacionales y entregarán la caja negra en caso de que la encuentren.

Las autoridades holandesas no disponen por el momento de información sobre el avión, que despegó hoy del aeropuerto de Amsterdam-Schiphol.

Según la cadena de televisión holandesa NOS, en el aparato podrían viajar al menos 35 holandeses, aunque las autoridades no han confirmado estos datos.

El diario holandés «Volkskrant» señaló que el aeropuerto de Schiphol perdió contacto con el avión malasio hacia las 15.00 GMT.

Las autoridades aeroportuarias holandesas aún no han determinado la manera en que atenderán la información sobre el siniestro a los familiares de las víctimas que lo soliciten.

El rotativo holandés aseguró que el avión perdió altitud y se incendió al estrellarse a unos 75 kilómetros de la frontera oriental ruso-ucraniana.

El avión siniestrado volaba en un código compartido de las aerolíneas malasias, como MH17, y como KL4103 por la compañía holandesa KLM, que por el momento tampoco se ha pronunciado sobre lo ocurrido y «espera a tener la confirmación del accidente», según el mismo rotativo.

Malasia aún no se ha recuperado de la desaparición de otro avión del mismo modelo de Malaysian Airlines el pasado 8 de marzo con 239 personas a bordo tras desviarse de su ruta entre Kuala Lumpur y Pekín, sin que hasta ahora hayan aparecido los restos ni se tenga ningún indicio claro de las causas del siniestro.

Las compañías aérea alemana Lufthansa y la francesa Air France anunciaron hoy que han decidido modificar sus rutas y no sobrevolar el este de Ucrania tras tener conocimiento del accidente del avión malasio, al igual que las dos principales aerolíneas rusas, Aeroflot y Transaero.