Adrián Abadía, a la izquierda, muestra su bronce en el Mundial de saltos junto al canario Nico García Boissier. | World Aquatics

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Con cinco años y medio, Adrián Abadía García (Palma, 2002, CS Mallorca) tomó una decisión que iba a cambiar su vida. De la mano de su abuela, pero también apoyado por su madre -a quienes dedicó su gran gesta-, se apuntaba a saltos de trampolín, donde encontró a Donald Miranda, un italiano residente en Mallorca y olímpico en Sydney 2000. Se quedó en 2007 sin plataforma en Son Moix y más tarde mucho tiempo sin la exterior de Son Hugo, buscándose la vida para entrenar. Era un deporte que se salía de lo habitual, pero que tras ingentes esfuerzos y muchos años de sacrificios, permitirá a Adrián cumplir su sueño: participar en unos Juegos Olímpicos. Será en París 2024, tras quedarse a las puertas de Tokio y después de dar a España su primera medalla en un Mundial absoluto. El bronce de Doha en 3 metros sincronizados junto a Nico García Boissier ya es parte de la historia del deporte en nuestro país y eleva a la leyenda al saltador formado en el CTEIB. Y quién lo iba a decir: Miranda le pasa el testigo a su alumno casi un cuarto de siglo después y en la misma prueba.

-Ya en frío, ¿qué se siente después de haber vivido tantas emociones en apenas unos minutos?
La verdad es que estaba agotado. Pero ha sido una barbaridad, muchas sensaciones juntas, muchos recuerdos y muchas cosas las que han pasado por mi cabeza. Pero puedo decir que ha sido el día más feliz de mi vida. Este 4 de febrero de 2024 ha quedado para siempre en mi memoria, es inolvidable porque hemos conseguido cumplir el sueño de toda una vida. Ir a los Juegos será un sueño hecho realidad, creo que el que todos tenemos.

-Además, ha tenido a su lado en un día tan especial a Donald Miranda, su entrenador de toda la vida...
Ahora que estoy en Madrid (en la concentración del equipo español en el M86) le veo mucho menos. Pero ha sido mi entrenador siempre, desde niño, quien me ha enseñado y me ha visto crecer. Y estaba aquí, conmigo en un día irrepetible. Ha sido emocionante, han sido muchos años y muchas cosas juntos las que hemos vivido Donald y yo y esto lo recompensa. Porque hemos conseguido el objetivo que perseguíamos: llegar a unos Juegos Olímpicos.

-¿Esperaba en algún momento, después de ser quintos en Fukuoka, lograr una medalla, y además la primera para los saltos en España en un Mundial?
Yo tenía en la cabeza estar entre el quinto y el cuarto puestos, intentar asegurar la clasificación para los Juegos. Ese era el primer objetivo y lo que nos habíamos marcado aquí. Pero claro, vas pasando las rondas y te ves delante, las sensaciones, además, son buenas y en el último salto lo hicimos de diez. No esperábamos estar en el podio ni la medalla, y por eso seguro que nos sabe mucho mejor y la vamos a disfrutar más todavía, porque tiene premio extra, es un doble regalo. Hemos ganado un bronce en el Mundial, sí; pero también nos vamos a París. Es algo indescriptible. Pero, la verdad, teníamos un presentimiento bueno, porque hace dos semanas, en Rostock, nos fue muy bien. Pero sí, queríamos ir a París, aunque luego llegó esta medalla.

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-¿Recompensa esto tantos años de esfuerzos y trabajo en Palma, Madrid y Estados Unidos?
Los inicios fueron duros. Recuerdo que la primera vez que salté fue con cerca de seis años y fue cuando pasó lo de Son Moix -un 'cap de fibló' hizo saltar el techo y cerró durante años la piscina-. En tres años volví con ellos y desde entonces, he mantenido la ilusión por llegar aquí. Y todo, gracias a mi madre y mi abuela, que han sido mi mamá y mi papá estos años, pero quien me apuntó fue mi abuela. Por ellas y los míos va todo esto.

-Y ahora, ¿a disfrutar de la experiencia en París o a soñar con una medalla olímpica?
Vamos a disfrutar, porque el camino ha sido largo, aunque sabiendo que podemos estar delante, con los mejores. Hemos sido quintos y terceros en los dos últimos Mundiales y sabemos que el nivel de presión y exigencia es máximo allím se multiplica por cien si cabe. Pero hemos demostrado que estamos a la altura. ¿Una medalla? Es un objetivo bonito, pero sabemos que allí van a estar los mejores e intentando hacerlo lo mejor que saben. Aunque quién sabe, puede pasar lo mismo que en Doha y dar la sorpresa. Ilusión no nos va a faltar.

-¿Son conscientes de lo que han hecho?
Creo que todavía no, y con el paso de las horas tal vez sí, pero todavía nos queda competición (trampolín de 3 metros individual). Hemos visto muchos mensajes, noticias y vemos que ha tenido repercusión. Y eso es bueno también para que se hable de nuestro deporte.

-Será el primer saltador olímpico balear. ¿Qué le dice eso?
Un honor, sin duda. Y el premio a todas las horas de trabajo, entrenamientos, viajes... Y ser el primero que vaya a unos Juegos Olímpicos, pues será algo que quedará para la historia.