La pérdida de rentabilidad de la carne de palomo empuja a los criadores a apostar por la colombicultura. | P.C.

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Desde las lejanas tierras de Persia, donde nació hasta Mallorca, a la que llegó en 1985 para quedarse, Bernardo Sidi ha vivido criando palomas. «La cría de palomas para consumo humano ha desaparecido de Mallorca debido al elevado coste», asegura el criador. Francesc Ayarte, otro criador de Consell, agrega que «existe un segundo problema y es la falta de infraestructuras adecuadas para sacrificar aves». Ayarte criaba palomos para servir a la restauración: «Yo he vendido más de 1.500 al año en restaurantes de la zona de Alcúdia pero he tenido que dejarlo debido al problema mencionado», afirma.

Éste había desarrollado una cría comercial basada en palomos obtenidos del cruzamiento de palomas mensajeras y de la raza king. «Los pichones son de talla mediana y tienen un crecimiento relativamente rápido», informa. Este criador coincide con Sidi en la opinión sobre el coste y aporta un dato nuevo: «El sacrificio es costoso pues necesitas gente para desplumarlos. Un palomo vivo se vende a unos tres euros; muerto y limpio se vende a 10 euros». Sidi explica que «unos 100 palomos cuestan al mes entre 150 y 200 euros en pienso. Antiguamente los payeses tenían palomares donde criaban palomas como complemento a su actividad principal. No les costaba demasiado mantenerlas porque estaban sueltas y durante el día pastaban libremente. Esto ahora es difícil de hacer debido al aumento del número de halcones» indica.

Imagen de Bernardo Sidi, criador de palomos.

El criador agrega que «incluso son un gran problema para los que nos dedicamos ahora a la cría para deportistas y aficionados a la colombicultura ocasionando graves pérdidas». A pesar de que la cría para consumo ha decaído, la cría para deporte mantiene una actividad económica relativamente importante. El propio Sidi origina un movimiento que aporta unos «3.000 visitantes extranjeros a Mallorca cada año, especialmente colombicultores alemanes», dice. El criador recibe en su finca de Sencelles, envíos de pichones procedentes de criadores de Europa central, generalmente. Los cría, vacuna, anilla y entrena para que después sus propietarios participen en derbies de larga distancia.

«Primero los vamos soltando desde distancias cortas hasta que los embarcamos y se sueltan cada vez más lejos. Al final organizamos concursos donde se sueltan palomas desde lugares tan distantes como Ayamonte (Huelva) y sus propietarios los esperan aquí para observar la rapidez de sus campeones», explica. Bernardo organiza un importante derbi internacional el primer sábado de octubre que aglutina a centenares de colombicultores extranjeros. «Es una forma de fomentar un turismo diferente de personas con alto poder adquisitivo que aportan un beneficio a nuestra isla gracias a la cría de palomas», sostiene Sidi.