Un fusil Scar FN como la sustraída, que es del calibre 22 porque es una carabina para tiro deportivo.

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La Guardia Civil ha abierto una investigación para aclarar el robo de dos armas de fuego reales -una carabina del calibre 22 réplica de una FN Scar y una Beretta 92 FS como la que utilizan las dotaciones policiales- en una casa asaltada de Felanitx. Los funcionarios están buscando intensamente la carabina y el arma corta, cuya sustracción ha provocado la lógica alarma ante la posibilidad de que caiga en malas manos.

Según ha podido saber este periódico de fuentes judiciales, el asalto al chalet se perpetró hace algunas semanas y dos implicados, de origen magrebí, fueron sorprendidos por la Policía Local cuando salían de la vivienda. Tras una persecución por los tejados de algunas construcciones próximas, fueron arrestados y se les recuperó el botín que habían sustraído. Sin embargo, no llevaban encima ni la Scar FN y ni la Beretta 92 FS, cuya sustracción fue denunciada después por su propietario.

El hombre revisó el domicilio y confeccionó una lista de los enseres que echaba a faltar, entre ellos el fusil y la pistola de tiro deportivo, para el que tenía licencia en vigor. Las armas debían estar guardadas en un armero especial, bajo llave, según indica la ley, y al parecer el dueño cumplía con los requisitos. Sin embargo, los ladrones consiguieron abrir el compartimento y llevarse las armas.

La pistola Beretta 92 FS.

No ha trascendido si también sustrajeron munición, que según han indicado las fuentes consultadas es como la usada por los policías y militares pero con menos carga de pólvora. Se trata, en todo caso, de armas peligrosas que en manos de según qué delincuentes pueden ser letales.

De ahí que la Guardia Civil esté intensificando la búsqueda del fusil carabina y de la pistola. No se descarta que hayan sido vendidos a clanes de la droga, que pagan fortunas por conseguir armamento real con el que defenderse de otros grupos mafiosos. Otra vía de investigación apunta a que la Beretta 92FS y la FN Scar podrían haber sido trasladadas de Felanitx al poblado gitano de Son Banya, para ser ofrecidas a narcos. La Policía y la Benemérita recuerdan que adquirir estas armas en el mercado negro es un delito y supone la detención inmediata.