La Guardia Civil ha procedido al arresto del sospechoso. | Ultima Hora

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Una mala mirada, una discusión y una puñalada en el tórax. La Guardia Civil, en colaboración con la Policía Local de Inca, ha detenido a un residente colombiano de 46 años que clavó un cuchillo a su rival en un bar de aquella localidad. La víctima, de 24 años y natural de Gambia, tuvo que ser atendido en un centro médico. En un principio se temía que sus lesiones fueron de mayor gravedad, pero afortunadamente no le alcanzaron ningún órgano vital.

Según las fuentes judiciales consultadas por este periódico, el incidente se registró poco antes de las tres y media de la tarde del domingo, en un conocido bar de la calle Bisbe Llompart. A esa hora, los equipos de emergencia fueron alertados de una trifulca grave entre cinco varones en el interior de un establecimiento, que había finalizado con un apuñalado de pronóstico reservado.

Los primeros en llegar al local fueron agentes de la Policía Local de Inca, que se encontraban en las inmediaciones, y poco después se presentó otra patrulla de la Guardia Civil. El herido estaba siendo atendido y contó que se había peleado con cuatro hombres que seguían en el bar y que uno de ellos, al que reconoció sin género de dudas «porque lleva una sudadera de color gris», había cogido un cuchillo del negocio y se lo había clavado en la zona anterior del tórax.

En apariencia, el joven africano se encontraba en buen estado, aunque muy alterado. Sin embargo, los agentes temían que la cuchillada le pudiera haber alcanzado en alguna zona sensible, cerca del corazón, por lo que fue trasladado a un centro médico. Para agilizar la evacuación, los funcionarios lo llevaron ellos mismos. Los médicos confirmaron que presentaba una herida incisa y le aplicaron puntos de sutura, a la espera de la evolución de la herida.

Mientras tanto, en el interior del bar los cuatro implicados en la pelea fueron identificados y el autor material fue arrestado, por un delito de lesiones graves. Los investigadores también se entrevistaron con algunos testigos de la trifulca, que dieron su versión de los hechos sobre lo ocurrido. Al parecer, todo se inició por un cruce de «malas miradas», que degeneró en una pelea entre el africano y el sudamericano y sus amigos. El acusado ha pasado dos noches en los calabozos y ayer por la mañana pasó a disposición judicial en Inca.