Pau Rigo, el anciano de Porreres, junto a su nuevo letrado, Jaime Campaner, este martes en la Audiencia de Palma. | Alejandro Sepúlveda

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Fichaje de última hora. El anciano de Porreres ha cambiado de abogado antes de conocer la sentencia. Pau Rigo, de 83 años, ha contratado los servicios del prestigioso letrado Jaime Campaner para que se haga cargo de su defensa tras ser declarado culpable por el jurado popular en la Audiencia Provincial de Palma.

La Fiscalía de Balears ha remitido un escrito a la Audiencia para pedir que el anciano vuelva a ser juzgado de nuevo por el disparo mortal a Mauricio Escobar, uno de los ladrones que habían asaltado su casa en Porreres. El Ministerio Público entiende que existe un error insalvable en el objeto de veredicto y que la única opción es no dictar siquiera sentencia, sino que la magistrada que presidió el jurado acuerde su repetición de forma directa.

El problema está en las mayorías que se necesitan para declarar culpable por parte de un jurado. Un veredicto de culpabilidad requiere al menos siete votos. El único hecho que declaró probado el pasado viernes el jurado por cinco a favor y cuatro en contra decía lo siguiente: «Pablo Rigo es culpable de haber causado la muerte de Mauricio Escobar estando sometido a una amenaza real, serie e inminente, que produjo una afectación grave de su entendimiento».

Esta posibilidad estaba calificada como «favorable» en el objeto de veredicto que completó el jurado pero la Fiscalía entiende que, en la práctica no lo es dado que implica la calificación de culpabilidad. Por lo tanto, le faltan dos votos para poder ser legal.

El objeto del veredicto planteaba al jurado cinco relatos alternativos de lo ocurrido en la casa de Porreres el 24 de febrero de 2018. En ellos desgranaba todas las posibilidades. Desde un homicidio intencionado a la absolución por legítima defensa. El jurado optó por ese margen escaso por la tercera peor opción para el anciano, por la que la Fiscalía reclamaba tres años y nueve meses de cárcel. De todas las opciones solo se calificaba como desfavorable para el acusado el homicidio puro y duro, sin ningún tipo de atenuación.

Ante esa deficiencia, lo que solicita la Fiscalía es que un nuevo jurado examine de cero toda la prueba y que se repita íntegro el juicio. Una vez que se disolvió el viernes el colegio del jurado no pueden ser reunidos para examinar de nuevo el mismo asunto.

Una vez se presentó un resultado cinco frente a cuatro, insuficiente para una condena, la magistrada que presidía el jurado podría haber devuelto el veredicto a los ciudadanos que lo formaban para que prolongaran su deliberación. Sin embargo, se dio por bueno el resultado y se le dio lectura pública, tras lo que se rompió su aislamiento. Ese jurado, según la Fiscalía, no vale aunque nadie protestara por ese motivo en la vista: ni las acusaciones ni las defensas.

Ahora, la magistrada que presidió el jurado tendrá que decidir en una sentencia qué hace con el veredicto. Si admite su nulidad y decreta la nulidad o aprecia alguna manera para salvar la decisión de aquel jurado.