El padre detenido, a la derecha con pantalones verdes. | Redacción Sucesos

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Agentes de la Policía Nacional han detenido a un español, de 39 años y sin antecedentes policiales hasta la fecha, por encerrar a su hijo de tres años en el coche y abandonarlo mientras compraba droga en Son Banya. Los hechos sucedieron este jueves en el Camí de ses Bateries, a escasos metros de la entrada del poblado chabolista. A las 16:40 horas, una patrulla detectó un coche estacionado con la ventanilla trasera abierta en su parte superior. Cuando los policías se bajaron y miraron en su interior se llevaron una sorpresa mayúscula.

En los asientos de atrás, se encontraba un niño de tres años muy alterado, nervioso y sudando. El reloj del vehículo policial marcaba 33 grados, pero dentro del habitáculo donde se encontraba el pequeño la temperatura alcanzaba los 40 grados. Los funcionarios policiales consiguieron introducir el brazo por la ranura que estaba abierta en la ventanilla trasera, abrir la puerta y conseguir rescatar al niño. Acto seguido, la base del 091 facilitó el titular del vehículo y se pudo contactar con la madre del niño que se hizo cargo del menor.

Una media hora más tarde, apareció por allí el padre del niño y dueño del vehículo. El varón llegó con una herida sangrante en uno de sus brazos a la vez que decía a los agentes que había intentado comprar droga en Son Banya pero que desconocía los motivos por los que no se la vendieron. Tras varios minutos de conversación intrascendente y con diálogos absurdos por parte del hombre, éste reconoció que el niño era su hijo y que lo había dejado un momento para comprar droga.

Cuando el español se percató de la gravedad de los hechos y de que iba a ser detenido por abandono de un menor se puso muy nervioso. De hecho, en un momento dado se abalanzó contra los agentes con la intención de agredirlos teniendo que ser reducido con el uso de la fuerza estrictamente necesaria. Cuando la madre, que no era consciente de esta situación, llegó al lugar para hacerse cargo del niño, comentó a los agentes que su expareja le había pedido que le dejara al niño alegando que se lo llevaba para jugar a fútbol.