Sancho, esposado, en la reconstrucción del crimen confeso. | SOMKEAT RUKSAMAN

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Daniel Sancho, acusado del asesinato del colombiano Edwin Arrieta en la isla de Koh Phangan, en el sur de Tailandia, solo podría ser entregado a España para la ejecución de una hipotética pena de prisión si no es condenado en Tailandia a la pena de muerte, reservada para homicidios agravados y habitualmente conmutada por la cadena perpetua.

Así lo explica en declaraciones a EFE este lunes el experto en Derecho Penal Álvaro Bernad, del despacho Ospina Abogados, quien aclara que entre España y Tailandia no existe un acuerdo de extradición para que un ciudadano español pueda ser juzgado en nuestro país por la presunta comisión de un delito en suelo tailandés.

Pero sí que hay un acuerdo «en materia de ejecución de sentencias penales» firmado por ambos Estados en 1983 y por el que podrían solicitar la entrega de un ciudadano nacional una vez condenado en el otro país para el cumplimiento de parte de la pena que se le haya impuesto.

Por tanto, «Sancho será juzgado en Tailandia», y España podría reclamar su entrega una vez condenado por un tribunal del país asiático, aunque el citado acuerdo tiene varios condicionantes.

El primero relevante, según detalla Bernad, es que la sentencia sea firme (que no quepa recurso alguno), y el segundo, que la condena no sea a la pena de muerte, recogida en el artículo 289 del código penal tailandés.

Esta pena está reservada a los homicidios «agravados» y, entre los supuestos, se recogen los homicidios «con premeditación», entre los que se podría encontrar el crimen del que se acusa a Daniel Sancho a tenor del relato de la policía tailandesa.

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Según las investigaciones, el hijo del actor español Rodolfo Sancho compró cuchillos y bolsas de basura negras y verdes en la isla de Koh Phangan, donde ocurrieron los hechos. No obstante, la pena de muerte en Tailandia suele ser conmutada por la cadena perpetua.

La posibilidad de una entrega a España también sería posible de ser condenado Sancho por un homicidio «no agravado» del artículo 288 del código penal tailandés, que contempla la cadena perpetua y penas de entre 15 y 20 años de cárcel.

En ese escenario, y según subraya el acuerdo firmado por España y Tailandia, sería el país donde el reo ha sido juzgado y condenado -Tailandia en este caso- quien decidiera si conmutar o reducir la pena para su ejecución en el país reclamante.

ARTUR SEGARRA, UN PRECEDENTE

En la actualidad son cuatro los españoles que cumplen condena en la prisión tailandesa de Lard Yao, en Bangkok, dos de ellos por delitos de sangre, según datos del Ministerio de Exteriores.

Uno es Artur Segarra, condenado en primera instancia a cadena perpetua como autor del asesinato y posterior descuartizamiento del también español David Bernat, en 2016.

Tras solicitar un indulto real al monarca de Tailandia, Maha Vajiralongkorn, este le conmutó en 2020 la condena por la cadena perpetua.