Imagen que muestra el estado en el que ha quedado el armazón que resguardaba la caja con los donativos de los visitantes. | Twitter: @santuaridelluc

11

Vandalismo en lo más sagrado del corazón de la Serra de Tramuntana de Mallorca. El Santuari de Lluc acostumbra a ser un lugar de paz y recogimiento, aunque este sábado sus instalaciones han sido pasto de los desaprensivos. Según han descubierto los propios residentes del popular monasterio enclavado en plena montaña de Escorca alguien ha reventado la caja que recoge aportaciones desinteresadas de los visitantes para sustentar el jardín botánico que con mimo y dedicación cultivó durante décadas el germà Macià.

Así ha denunciado los hechos el Santuari de Lluc a través de sus perfiles en redes sociales: «Què trist avui dematí sentir dins el Jardí Naturalista de Lluc el salvatgisme, l'incivisme, la falta de respecte». La comunidad de Lluc lamenta este suceso acaecido en este habitualmente apacible rincón de Mallorca, donde la naturaleza y sus habitantes animales y florales son los principales protagonistas.

Noticias relacionadas

Algunos fieles ya han reaccionado a este atípico incidente. Por ejemplo Maria Castañer ha afirmado «qué pena, no hay derecho a estas cosas, creo que no les gustaría que se lo hagan en su casa. Mare de Déu, perdonau-los» sentencia. Pese a todo «la natura segueix florint» y así siguen trabajando, tanto en la hospedería como en el jardín botánico, para que todo aquel que lo visite resulte gratamente impresionado, apuntan desde Lluc.

Hace un tiempo repasamos en Ultima Hora las bondades de este jardín botánico dentro mismo del santuario religioso más importante de Mallorca, que curiosamente muchos residentes isleños no conocen en profundidad. El jardín botánico de Lluc se creó en el año 1956 por iniciativa primera del clérigo Rafel Joan, quien creó un espacio de plantas autóctonas y endémicas en el seno de la comunidad religiosa dedicado al reposo y la meditación al que muchos otros han contribuido con su tiempo y su trabajo. No hay que pagar para entrar, aunque a la salida el visitante puede depositar un donativo.