El principal acusado, junto al empresario que le contrató, este miércoles, durante el juicio. | Juan P. Martínez

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Un juzgado de lo Penal de Palma acogió este miércoles el juicio a un comercial turístico por llevarse datos de una empresa cuando cambió de trabajo, a finales de 2018, y utilizarlos en beneficio de la entidad que le contrató semanas después. La Fiscalía le imputa un delito de revelación de secretos de empresa y pide para él dos años de prisión de cárcel y una multa de 1.440 euros. También se sentó en el banquillo de los acusados el empresario que lo contrató en su nuevo trabajo. Para él el Ministerio Público solicita el pago de 30.000 euros.

En la vista, el empleado, que actualmente no ejerce en el sector, reconoció abiertamente los hechos. «Me descargué los ficheros en los que tenía datos de empresas y personas que trabajaban en ellas. Todo ello me lo llevé a mi nuevo trabajo y los utilizamos», explicó. El empresario que habría usado esa información negó ese extremo. «Cuando lo contratamos no sabía nada de los datos que traía. No nos hacía falta esa información», dijo.

Asimismo también añadió que su empresa no era competencia de la otra. «Somos complementarios, no nos dedicamos exactamente a lo mismo», expuso. Según la Fiscalía, entre marzo y abril de 2019, desde la nueva empresa del comercial se enviaron varios correos publicitarios a clientes de la antigua compañía del principal acusado. Como consecuencia de estos hechos la sociedad que denunció perdió a distintos clientes con contrato. La acusación particular solicita para el empresario 280.000 euros por el perjuicio económico causado y suspender la actividad de su negocio durante dos años. El juicio quedó visto para sentencia.