Agentes del Seprona de la Guardia Civil investigaron lo sucedido tras el hallazgo del cuerpo sin vida del animal. | Alejandro Sepúlveda

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Se llamaba ‘Messi’. Era un Ca de Bestiar y tenía casi dos años. Su dueño decidió en marzo de 2018 arrebatarle la vida de un disparo en la cabeza en una finca de Selva. El animal murió casi al instante. El acusado, de 79 años, reconoció este jueves en Palma los hechos ante la jueza y aceptó una pena de 16 meses de cárcel y la prohibición de tener animales durante tres años y medio. El hombre no entrará en prisión al alcanzar su abogado un acuerdo con la Fiscalía para que la pena privativa de libertad quede suspendida por un plazo de dos años, siempre y cuando no vuelva a delinquir en dicho periodo y realice un curso formativo sobre protección animal.

Lugar apartado

El trágico suceso se remonta al mes de marzo de 2018. El procesado, de 79 años, llevó a su perro a un lugar apartado de la localidad de Selva con ánimo de acabar con su vida. El can tenía menos de dos años, concretamente un año y diez meses, ya que había nacido en mayo de 2016. Una vez en el lugar, el hombre ató al perro a la parte inferior de una rejilla metálica en un extremo y al otro, a medio metro de distancia, con un nudo corredizo al cuello. Tras esto, y con un arma de su propiedad, de la que disponía licencia para utilizarse, le disparó en la cabeza. Después se marchó de allí. Días más tarde alguien encontró el animal muerto con una herida de bala en el cráneo y denunció los hechos ante la Guardia Civil, que inició una investigación para tratar de esclarecer todo lo ocurrido. Las pesquisas llevaron a los agentes del Seprona (Servicio Protección a la Naturaleza) hasta el sospechoso, que fue imputado por un Juzgado de Inca por un delito de maltrato animal.

Este jueves el hombre estaba citado para rendir cuentas en Vía Alemania, en Palma, y reconoció ante la jueza su culpabilidad y haber ejecutado al perro. Aceptó, tras el acuerdo de conformidad que alcanzó su defensa antes de la vista con el representante del Ministerio Público, 16 meses de cárcel y la prohibición de tener animales durante los próximos tres años y medio. El hombre evitará la prisión si no delinque en los próximos dos años y se somete a un curso formativo sobre protección animal. Inicialmente la Fiscalía pedía para el procesado un año y medio de prisión.