Imágenes de la entrevista. | Jaume Morey

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Arnay Puentes, ‘Cuba’ como le conocen en Manacor, se encuentra dolido después de que le acusaran de haber contagiado la COVID-19 a propósito a 22 personas. El hombre fue despedido del Forn Can Tòfol en enero tras 14 años trabajando como obrador. Decían que había infectado adrede a sus compañeros.

La Policía Nacional le detuvo el pasado mes de abril por haber provocado un macrobrote de COVID-19 con 22 personas afectadas, entre ellas tres bebés. A Arnay Puentes, de 40 años, le llamaron supercontagiador y eso todavía le duele:«No es cierto».

A ‘Cuba’ le acusaron de ir a trabajar con 40 de fiebre y también de contagiar el virus adrede a sus compañeros del horno y a otras personas del gimnasio que frecuentaba. «¿Cómo voy a decir a una persona que le iba a pegar el coronavirus si no sabía que lo tenía? Dijeron que me bajaba la mascarilla y tosía a propósito, pero no saben ni de lo que hablan. En el horno no trabajábamos con mascarilla, íbamos con bufanda».

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El Juzgado de Instrucción 1 de Manacor ha archivado la causa contra Puentes porque concluye que desconocía que fue positivo en coronavirus durante cuatro días. «El error ha sido la falta de comunicación con los sanitarios. Si me hubieran dicho que no podía salir de casa hasta que no supiera el resultado de la PCR, yo no hubiera salido, pero a mí nadie me dijo nada».

La Policía Nacional tocó a la puerta de su casa una noche de abril. Tres agentes le informaron que estaba detenido por haber contagiado a propósito el coronavirus a 22 personas, a finales de enero, en Manacor. «Me sentí como si fuera un terrorista», asegura.

El presunto supercontagiador quedó en libertad tras negarse a declarar. Su abogado pidió una declaración voluntaria poco tiempo después y explicó que no hizo cuarentena porque no sabía que había dado positivo hasta el cuarto día que le llamaron. «Aún sigo en shock, ha sido un golpe duro que me tacharan de supercontagiador. No lo he superado». Puentes cuenta que llamó cada día a sus compañeros del trabajo y del gimnasio que se infectaron. «El que peor lo ha pasado he sido yo.Y a mí nadie me llamó. Mi honor y mi moral están por los suelos. Nadie sabe lo que he sufrido ni las noches que he pasado en vela».

Punto de vista

Satisfecho con el archivo del juzgado

Un trabajador del Forn Can Tòfol le llamó  este martes en cuanto leyó en Ultima Hora que habían archivado la causa contra Arnay Puentes por un presunto delito de lesiones. «Él sabe todas las injusticias que he sufrido. Estoy contento con la resolución y con mi abogado, Miquel Fiol, que se ha preocupado por mí y ha hecho un trabajo excepcional. Pero moralmente estoy hecho polvo».