Imagen de archivo de un tratamiento de acupuntura a una paciente. | J. Bagur

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La Audiencia Provincial ha confirmado la condena impuesta a un acupuntor por dar dos azotes en el culo a una paciente en medio de una sesión. Según declara probado la sentencia, el acusado y la víctima estaban a solas durante una sesión de tratamiento. La víctima estaba en la camilla en ropa interior y con el cuerpo cubierto de agujas de acupuntura. Entonces, sin más, el acusado propinó dos palmadas a la mujer. La resolución advierte: «Los golpes en los glúteos no formaban parte del tratamiento de acupuntura que recibía la mujer».

La víctima no volvió al tratamiento y presentó una denuncia en los juzgados de Palma. El asunto se derivó a un juicio por un delito leve de coacciones en el que el acupuntor fue condenado a una pena de 360 euros. La defensa del acusado recurrió la condena ante la Audiencia porque negaba que hubiera ocurrido nada y sostenía que no había hecho nada que no fuera parte del tratamiento ni que lo hiciera con otra intención «que no fuera la de mejorar la salud del paciente».

Al igual que la juez de instancia, la Audiencia entiende que la versión de la víctima es creíble. «Parece evidente que ningún interés espurio puede advertirse. Se limita a describir un hecho que no forma parte del tratamiento, en tanto parece evidente que no guarda relación con el mismo y ejecutado contra su voluntad». También se valora que los azotes ocurrieron en la novena consulta «puesto que nada tiene que objetar respecto a las ocho anteriores». Los hechos se califica como coacciones, pese a su «ingrediente sexual»: «Los hechos se desarrollan de forma fugaz, sorpresiva y sin violencia por lo que tiene más relevancia la ofensa a la dignidad de la víctima que a su indemnidad sexual».

Otro acupuntor fue juzgado por abusos sexuales en Porreres

Los acupuntores tienen antecedentes en los juzgados de Palma. Hace unos años fue condenado primero y luego absuelto por la Audiencia otro profesional, en este caso de Porreres, por abusos sexuales a una paciente que le denunció por tocamientos. Finalmente, se le absolvió por falta de pruebas.