Los agresores de los policías se han entregado voluntariamente ante la Guardia Civil | Ultima Hora

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Pasaban unos minutos sobre las doce del mediodía de este Lunes de Pascua cuando, con toda tranquilidad, sin esposar y acompañados de familiares y de un conocido abogado penalista de Palma, se entregaban de forma voluntaria dos de los principales acusados de agredir a dos policías locales de Capdepera.

Fuentes próximas al caso a las que ha tenido acceso Ultima Hora, han confirmado a este periódico que los integrantes del clan gitano no tenían ninguna intención de entregarse, pero gracias a la gestión e insistencia de su letrado, han aceptado.

Por su parte, este punto no ha hecho más que enfurecer más a los integrantes de la plantilla de la Policía Local y al Equipo de Gobierno de Capdepera. «La próxima vez que alguien pegue a un policía lo que hay que hacer es ponerle una alfombra roja, una cervecita y unas olivas antes de que se entreguen voluntariamente», apuntan desde los portavoces policiales municipales.

Por su parte, los acusado permanecerán detenidos hasta que pasen a disposición judicial. Los dos detenidos son hermanos y miembros de un conocido y violento clan que reside en Cala Rajada desde hace muchos años.

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La paciencia del pueblo, autoridades municipales y Policía Local ha llegado a su fin y el primer edil anuncia medidas drásticas y tolerancia cero.

Lejos de calmar las aguas, el alcalde de Capdepera, el socialista Rafel Fernández, mantiene para mañana martes, a las 11 horas, una rueda de prensa donde pretende dar todo tipo de detalles de la agresión, la investigación del caso, la entrega voluntaria de los agresores y la falta de efectivos de la Guardia Civil en su municipio. También anunciará que el Ajuntament de Capdepera se personará como acusación particular en el caso.

Todo comenzó cuando desde la recepción de un conocido hotel, ubicado en la calle Isaac Peral de Cala Rajada, se dio aviso de que una familia muy numerosa estaba montando una macrofiesta generando mucho ruido y molestando a los usuarios del complejo hotelero y vecinos de la zona.

Al llegar la patrulla de la Policía Local y recriminar dicha acción, uno de los cabecillas del clan -viejo conocido de la Policía- comenzó a increpar a los agentes y comenzó a propinar golpes contra las cristaleras de la recepción del hotel amenazando de muerte al personal laboral del complejo. Los policías le pidieron que se pusiera la mascarilla y que depusiera su comportamiento violento. Lejos de tranquilizarse, el ahora detenido, lanzó amenazas de muerte e insultos a la fuerza actuante. A partir de ese momento, los policías se vieron rodeados y fueron agredidos.

Fuentes policiales han confirmado a Ultima Hora que se trata de una familia muy conflictiva de la zona. De hecho, en los últimos años, ese barrio se ha llenado de traficantes de droga que campan a sus anchas y siembran el miedo entre los residentes.