Los acusados pasan a disposición judicial. | L. Becerra

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Prisión para todos. La jueza de Inca ha decretado este sábado el ingreso en la cárcel del vigilante que supuestamente mató el jueves a puñaladas a un ladrón que entró a robar en su finca y también adoptó esa medida para los tres delincuentes que iban con él.

El grupo llegó a los juzgados de Inca por la mañana, custodiados por la Guardia Civil. Por un lado, Sebastián Martorell, el acusado del crimen, y por otro los tres jóvenes que entraron a robar con Jaume Llabrés, el asesinado.

Forcejeo

La sorpresa llegó cuando el presunto homicida negó que hubiera asestado las seis puñaladas al ladrón de Lloseta y sólo reconoció que había «forcejeado» con él y que el otro «llevaba una navaja». Aseguró que se había lavado las manos tras el suceso «para no asustar a mi suegra».

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Los otros intrusos de la finca, dos de ellos defendidos por los letrados Pedro Cerdá y Toni Serra, sostuvieron que fue él quién acuchilló de forma reiterada a su compañero, que murió desangrado. En el terreno de Inca entraron cuatro delincuentes para robar marihuana, pero uno de ellos consiguió huir tras el crimen. El viernes por la tarde noche se entregó en el cuartel de Inca con su abogado.