Han detectado que dos perros sufren leishmaniosis.

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A medida que transcurren los días se descubren nuevos datos sobre la situación de los perros de la desaparecida Unidad Canina de Palma.

Fuentes próximas al cuerpo policial apuntan que dos de los tres canes sufren leishmaniosis y un tercero está ciego y sordo. De hecho, en estos momentos, los dos primeros perros están recibiendo tratamiento adecuado en sus nuevas en dependencias de la Unidad Montada de la Policía Local de Palma. Por su parte, Max, el animal más veterano, que tiene doce años, sufre una importante ceguera y tiene problemas auditivos. Tanto a Chicho como a Bady, las analíticas practicadas por el servicio veterinario de la perrera de Son Reus les detectó la enfermedad y los puso en tratamiento.

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La decisión política de suprimir la Unidad Canina y el destino final de los animales ha generado desde el primer momento una gran polémica social. De hecho, el propio Ayuntamiento se vio en la obligación de recular y sacar a los canes de la perrera de Son Reus ante la presión ciudadana y los grupos animalistas.

Cuando los agentes caninos llegaron a Son Reus, éstos fueron introducidos en celdas ocultas. Es decir, que los visitantes o voluntarios del centro no pueden verlos.
«Estos animales están adiestrados y lo han pasado muy mal en la perrera de Son Reus.

Pasaron de estar en unas instalaciones modélicas y dos salidas diarias de paseo (mañana y tarde) a estar encerrados todo el día en la jaula. En el cuartel no se habla de otra cosa. Ha sido llegar a las instalaciones de la Unidad Montada y han recuperado la alegría», comenta uno de los agentes consultados.