Delincuentes actuando en la Playa de Palma aprovechando el descuido de los turistas. | Redacción Sucesos

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Más de una decena de agentes vigilan de paisano el principal núcleo turístico de Baleares a la ‘caza’ de ladrones y vendedores de droga. El ‘Equipo Alfa’ de la Policía Nacional se centra en los actos delictivos que se perpetran en la Playa de Palma. Los robos son constantes en la zona y principalmente de noche. Distintas imágenes han captado como actúan los ladrones.

Los robos a turistas son numerosos durante la noche. Los turistas se bañan desnudos en la playa y dejan las pertenencias sobre la arena. Los descuideros, agazapados detrás de las tumbonas o sombrillas, aguardan su oportunidad. Los agentes, se despliegan por toda la playa y observan los robos. Acto seguido, les persiguen y proceden a su detención. Las víctimas, el el 99 por ciento de los casos, no se enteran hasta que la policía se lo cuenta.

El exceso de alcohol o la ingesta de sustancias estupefacientes convierten a los miles y miles de turistas de la Playa de Palma en un blanco fácil para que los delincuentes campen a sus anchas. Cada noche es muy habitual encontrarse una media de unos 100 o 150 ‘muertos vivientes’, es decir, turistas totalmente borrachos tirados por las calles, portales o comercios. El personal del SAMU-061 tiene que atender a numerosos requerimientos por intoxicaciones etílicas, especialmente, con gente joven.

Supervisión

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La política de la nueva dirección de la Policía Nacional de Baleares es muy clara: «Tolerancia cero» en la Playa de Palma. Desde que arrancó la temporada, la media de detenciones de la comisaría en el turno de noche es de seis o siete arrestados diarios. La cifra más alta de toda la historia. Los delitos más frecuentes son los hurtos en la playa al descuido, robos con fuerza y violencia, infracciones a la Ley de Extranjería y la proliferación de venta de droga, especialmente, entre los vendedores ambulantes.

El jefe superior de Policía, Gonzalo Espino, es una persona muy implicada con la problemática de la Playa de Palma. Durante toda la madrugada del viernes al sábado, supervisó personalmente el funcionamiento del operativo policial. De forma sigilosa y sin avisar, se desplazó con otros mandos e inspeccionó los servicios para conocer de primera mano la problemática y buscar soluciones a los problemas que le plantearon los ciudadanos.