Pere Perelló durante la entrevista concedida a este diario, en Inca. | A. Sepúlveda

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Soldado paracaidista en sus años mozos y policía local ya más veterano, los últimos cuatro años de Pere Perelló (sa Pobla, 1960) han sido frenéticos. Como director general de Emergencias del Govern Balear se enfrentó al peor desastre natural de las últimas décadas: la riada de Sant Llorenç, que dejó trece muertos y una devastación sin precedentes. Ahora, tras ser cesado como jefe, Perelló rompe su silencio en Ultima Hora.

¿Cómo le comunicaron su cese?

—La consellera (Castro) me llamó y me dijo que quería un equipo nuevo y que muchas gracias.

¿Se lo esperaba?

—Me hubiera gustado continuar porque hay muchos proyectos empezados.

Le sucede en el cargo el coronel de la Guardia Civll Jaume Barceló.

—No entro a hacer valoraciones.

¿Le parece una buena elección?

—No entro a hacer valoraciones.

Usted dirigió el operativo de emergencias en la catástrofe por la riada de Sant Llorenç. ¿Se actuó bien?

—Muy bien. Se superó el manual. Lo dicen todos los organismos. De los 28 organismos que actuaron todos valoran las gestión como óptima.

Pero hubo trece muertos.

—Sí, pero hubo más de 300 personas a las que salvamos en las primeras horas del desastre, y eso fue por una buena gestión y una buena praxis. Si analizamos una por una las decisiones que tomamos, son de manual. Ahora se podrán estudiar en otros sitios, fueron decisiones adecuadas.

¿Cuándo detectó que nos encontrábamos ante una tragedia?

—Me avisaron en el minuto cero y vi la magnitud enseguida, porque me pasaron vídeos.

¿Qué hizo?

—En Sant Llorenç montamos un punto de mando, donde estaba la consellera Cladera, y el otro lo organizamos en Emergencias, en Es Pinaret (Marratxí), donde nos quedamos el teniente coronel Antonio Orantos y yo. Fui yo quien diseñó el modelo que debíamos seguir.

¿Esa noche no subió a Sant Llorenç?

—No, porque al día siguiente llegaban 700 personas para ayudar en el desastre y teníamos que preparar el terreno para la UME (Unidad Militar de Emergencias) y todos los organismos que ayudarían. Era una cuestión de repartir el trabajo. Fue muy duro, estuve más de 48 horas sin dormir, pero se tenía que hacer.

Llegaron oleadas de voluntarios.

—No se imagina lo complejo que es organizar a 1.500 voluntarios diarios durante quince días. Tuvimos que decir que no viniera más gente. La respuesta fue increíble. El trabajo estuvo muy organizado. No era un sálvese quién pueda.

El trabajo de la UME fue importante.

—Siempre que los hemos necesitado han venido. Son un seguro de vida, una garantía. Cada años hacemos espacios comunes con ellos. Pero si quieren convertir la UME en unos bomberos de Mallorca van mal. Sólo deben intervenir en temas de caracter excepcional.

¿Se pudo mejorar algo?

—Siempre se pueden mejorar cosas, se pueden buscar nuevas herramientas, como programas informáticos para los temas meteorológicos, pero le insisto en que la respuesta fue muy profesional y estoy muy orgulloso.

¿En qué situación están las emergencias en Baleares?

—Hemos mejorado muchísimo; por nuestras características Baleares tiene un gran sistema de emergencias pero sólo para las primeras 72 horas. Hay que buscar un nuevo modelo de emergencias, el de ahora está acabado.

¿Qué balance hace de sus cuatro años al frente de Emergencias?

—He disfrutado mucho y he vivido muy intensamente estos cuatro años. Ha sido una gran oportunidad y hemos hecho el trabajo de forma óptima. El balance es positivo, la coordinación entre organismos ha mejorado de forma sustancial esta pasada legislatura. Pero todo tiene fecha de caducidad. Estamos en el momento ideal para afrontar retos y las políticas de emergencias en el siglo XXI. No podemos acomodarnos en las estructuras organizativas de hace 30 años.

Los interinos de la Policía Local han sido su caballo de batalla.

—Cuando llegué me encontré que había 550 interinos, ahora me voy y quedan solo 142. El resto han sido colocados como fijos. Es un éxito. Durante quince años nadie lo hizo, nadie ayudó a estos chicos. Hemos trabajado especialmente la desaparición de la figura de ‘interino’ porque frenaba la profesionalización y dignidad de los agentes.

¿Vuelve satisfecho a sa Pobla?

Torn molt tranquil, con el trabajo hecho y las vivencias. La gente conocida es el tesoro personal más valioso que me llevo.