Agentes de la Guardia Civil, en Sant Llorenç, en octubre. | Alejandro Sepúlveda

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La Guardia Civil ha finalizado su informe sobre la tragedia de Sant Llorenç, que se saldó con trece fallecidos. La conclusión principal apunta a que «cabe realizar una evaluación positiva de las capacidades de respuesta ante la contingencia presentada, ello teniendo en cuenta las dificultades ofrecidas por el escenario de actuación en las primeras horas».

El informe, de 23 folios, que será remitido al juzgado de Manacor, repasa las actuaciones policiales entre el 9 de octubre, cuando el torrente se desbordó y los días siguientes, en el que fueron localizados el resto de víctimas mortales.

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El estudio recoge que llegaron a estar desaparecidas hasta 45 personas, pero en poco tiempo se limitó mucho esa cifra. La Guardia Civil, al mando del coronel Jaume Barceló y bajo supervisión operativa del teniente coronel Antonio Orantos, desplegó hasta 468 efectivos, «con un promedio de esfuerzo diario de 152 componentes de diferentes especialidades».

El informe califica de «extraordinaria» la riada y destaca «la determinación de las diferentes administraciones para la puesta a disposición de los intervinientes de las capacidades operativas y logísticas necesarias».

La Benemérita hace un pormenorizado repaso de los medios humanos y técnicos que se desplegaron en el Llevant por el «carácter súbito, violento y extraordinario» del suceso.