Agentes de la Guardia Civil durante la operación. | A. Sepúlveda

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A las puertas de agosto, bajo un sol de justicia, la Guardia Civil desarticuló este martes una poderosa organización de narcotraficantes a la que incautó 20 kilos de cocaína y 220.000 euros en efectivo. La ‘operación Titanum’ se ha saldado de momento con nueve detenidos: ocho de ellos españoles y una brasileña.

En octubre del año pasado los especialistas del ECO (Equipo contra el Crimen Organizado) y la Policía Judicial de Algaida, que suelen formar tándem en la lucha antidroga, pusieron en su punto de mira a un mallorquín, vecino de la calle Zaforteza de La Vileta, que supuestamente lideraba la red de narcos y que ya había estado implicado en un alijo de 32 kilos de cocaína en Portugal. Al parecer, lo habían sorprendido descargando parte de la sustancia, pero no llegó a ingresar en prisión mientras estaba pendiente de juicio.

Durante estos meses, de forma hermética, los expertos antidroga siguieron los pasos del cabecilla y de sus ayudantes, interceptando conversaciones entre ellos. El cerco se fue estrechando a medida que avanzaban y descubrieron que la banda abastecía al poblado gitano de Son Banya y también a otros puntos de venta de Mallorca. En realidad, se trataba de una de las organizaciones más potentes que operaban en la Isla y la Benemérita averiguó que la cocaína llegaba por vía marítima, a través del puerto de Palma, oculta en dobles fondos de vehículos.

Hace dos meses cayó el primer ‘correo’, que escondía en su coche doce kilos de cocaína. En las últimas semanas se aceleró la operación y fueron detenidos otros dos implicados, uno con cinco kilos y el último con dos. Los tres ingresaron en prisión. La organización empezó a sospechar de que algo iba mal y trató de modificar su forma de trabajar, aunque las pesquisas estaban ya muy avanzadas y este martes, a las siete y cuarto de la mañana, se le asestó el golpe definitivo. Y mortal.

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Cincuenta agentes de los GRS (Grupos de Reserva y Seguridad) apoyaron a la Policía Judicial de Algaida y al ECO y fueron asaltando, a primera hora de la mañana, un total de diez domicilios: siete en Palma (Pere Garau, La Vileta, El Portixol, calle Joan Mestre, Secar de la Real y calle Manacor), uno en Sencelles, otro en Marratxí y el último en Madrid. De los nueve detenidos, una es brasileña, otro andaluz y los siete restantes mallorquines, entre ellos José R.S., el presunto capo, al que le sorprendieron con 45.000 euros en efectivo y 300 gramos de cocaína.

Los asaltos domiciliarios fueron implacables y nadie pudo resistirse. Los comandos irrumpieron en las casas fuertemente armados y el primero utilizó un ariete para tirar abajo la puerta. Luego, el grito clásico de: «Guardia Civil» y en cuestión de segundos los sospechosos yacían en suelo, esposados. En la calle, el gigantesco operativo provocó la sorpresa de los vecinos, sobre todo en la barriada de Pere Garau, donde el despliegue fue más contundente. «Hemos oído gritos y hemos visto en la calle a policías encapuchados. No sabíamos qué pasaba, pero enseguida hemos pensado que era algo relacionado con la droga. La barriada está fatal y todo el mundo sabe que se vende mucha droga por aquí», explicó uno de los vecinos, que quiso mantener su identidad en el anonimato por temor a represalias. «Tanto quejarse de que por Pere Garau todos somos moros y chinos, y los detenidos de hoy son españoles», ironizó un marroquí que reside en la zona.

En la ‘operación Titanum’, la Comandancia de Palma utilizó perros adiestrados, especialistas en buscar droga y dinero ocultos en casas. Además de los 17 kilos de cocaína intervenidos en los últimos dos meses en el puerto, ayer se hallaron otros tres, con lo que la cantidad total de ‘coca’ incautada asciende a veinte kilos. Una cifra casi récord en Palma.

Para la gran operación de este martes, la Benemérita aprovechó la presencia en la Isla de los refuerzos habituales de verano, que fueron colocados estratégicamente en las calles más conflictivas donde hubo registros para que controlar los posibles brotes violentos. Su presencia -encapuchados, con chalecos antibala y fuertemente armados- fue suficientemente disuasoria para que ningún familiar o allegado de los detenidos intentara pasarse de la raya.

De hecho, en alguno de los registros, vecinos gritaron de forma espontánea a favor de este tipo de actuaciones: «A ver si venís más a menudo por aquí, hay que limpiar este barrio». Un dato curioso que salió a la luz durante la operación en Pere Garau es que hay numerosos ‘pisos patera’, donde se hacinan inquilinos con escasos recursos.