El copropietario del restaurante Es Verger, Tomeu Planas, explica el asalto. | Alejandro Sepúlveda

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«Estamos todos mal y mis tías aún peor», asegura Tomeu Planas, copropietario del restaurante Es Verger, en el camino del castillo de Alaró, después del asalto sufrido el lunes. Dos hombres irrumpieron en la casa anexa al local e intimidaron a las dos ancianas con cuchillos para llevarse cerca de 50.000 euros.

Tomeu Planas, que trata de templar su nerviosismo recuperando la normalidad del local que regenta, relata el robo y lo hace afectado por el trance que vivieron sus familiares. «Ojalá no hubieran estado aquí porque tienen 82 y 83 años y lo pasaron fatal, creían que las iban a matar», comenta.

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Las dos mujeres se disponían a descansar a las 13.30 del lunes cuando oyeron golpes en la puerta. Una de ellas ya estaba en su habitación y la otra se dirigió al portal cuando de sopetón se topó con dos individuos que entraban en la casa. «Iban encapuchados y uno le puso el cuchillo en el pecho reclamándole el monedero, mientras que el otro fue al cuarto e hizo bajar a mi otra tía diciéndole que no gritara y que la iba a encerrar», explica.

El responsable del establecimiento cree que los ladrones tenían claro el plan. «Vinieron el día de descanso esperando que no hubiera nadie y fueron directos a por la caja fuerte», dice. Planas, que dice que tenían la recaudación de varios días porque siempre han funcionado pagando en metálico a proveedores, estaba en su finca de Búger cuando recibió el aviso y salió a toda prisa mientras su hija hacía las llamadas. «Es una injusticia que pase esto a gente trabajadora», lamenta. Confía en que las fuerzas de seguridad den con los ladrones, que habrían sido vistos por turistas y captados por cámaras de seguridad.