Arriba, José María Rodríguez y Álvaro Gijón, los dos políticos que según la ‘madame’ eran clientes habituales del prostíbulo de Lluís Martí. Abajo, el exintendente Antoni Vera (con gafas oscuras) y el comisario Joan Miquel Mut con sus abogados camino del juzgado. | A. Sepúlveda

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La agenda de la ‘madame’ del ‘caso Cursach’, que hizo correr ríos de tinta y colocó en el punto de mira a políticos como José María Rodríguez o Álvaro Gijón o a los jefes de policía Antoni Vera o Joan Miquel Mut, ya no sirve como prueba clave en el escándalo de las supuestas orgías pagadas por el magnate de la noche.

El giro radical del caso, desde que Ultima Hora destapó que la testigo clave denunciaba que había sido coaccionada por el juez y el fiscal para hacer sus imputaciones, está haciendo que los investigadores se replanteen toda la estrategia relacionada con el prostíbulo de la calle Lluís Martí. Y que hayan llegado a una conclusión: la famosa agenda ya no sirve.

Beneficiados

De todos los acusados por la ‘madame’, los más beneficiados por la falta absoluta de credibilidad de la mujer son el diputado Álvaro Gijón, el exintendente Antoni Vera y el comisario Joan Miquel Mut. Rodríguez no tanto porque otra prostituta lo implica en orgías en la finca de sa Bassa Plana, en Llucmajor.

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Tras las últimas revelaciones de estos últimos días, el Grupo de Blanqueo de Capitales ha asumido que el caso del prostíbulo está prácticamente muerto, porque ningún tribunal se creería un alud de acusaciones que nunca han podido ser demostradas.