Pere Vicenç en la redacciónde Ultima Hora. | Click

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«No soy un delincuente, todo fue un lamentable accidente. Puedo afirmar que soy una persona que cuenta con mucha experiencia en el cuidado de fincas agrícolas y jamás he tenido que lamentar ningún percance. No me cansaré de pedir disculpas y asumir mi responsabilidad». Así de claro y rotundo se muestra Pere Vicenç, el guarda de la finca de Can Lleig que provocó de manera accidental el incendio forestal de Cala Tuent, en Escorca.

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«Llevo más de 35 años cuidando fincas y tengo una empresa profesional del sector agrícola. No soy un insensato y mi trayectoria en el sector me avala. En todo momento he dado la cara. En torno a las 17.30 horas llamé al 112 para informar de que realizaría una quema controlada. No es obligatorio pedir permiso, pero quise dejar constancia para evitar que algún excursionista se confundiera y diera una falsa señal de alarma. En cuanto el fuego se me fue de las manos llamé de nuevo al 112 y pedí ayuda. Nada más llegar la primera patrulla de la Guardia Civil me identifiqué y reconocí los hechos. En todo momento he dado la cara», relata Vicenç, visiblemente abatido.

Por su parte, el Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza) de la Guardia Civil le imputa un delito de incendio grave. Está previsto que en los próximos días sea citado a declarar en calidad de investigado. Los agentes realizarán un informe judicial y serán las autoridades quienes decidirán.