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La investigación abierta por la Guardia Civil tras el doble crimen del pasado domingo en Laredo (Cantabria) no ha encontrado de momento ningún vínculo o conexión entre el presunto homicida y las dos víctimas.

La hipótesis de la violencia de género ha quedado totalmente descartada, pero la Guardia Civil trataba de esclarecer si el supuesto agresor, un vecino de Bilbao de 52 años, conocía de algo a los fallecidos, padre e hija, naturales de Llodio (Álava).

Sin embargo, hasta el momento no se ha conseguido encontrar nexo alguno entre ellos y la hipótesis que cobra mayor peso es la de la enajenación mental, tal como han indicado fuentes de la investigación.

También el alcalde de Laredo, Ángel Vega, ha incidido en esta idea y ha explicado que la falta de vínculo previo entre el arrestado -que responde a las iniciales M.I.R.- y las víctimas «hace pensar que ha sido un momento puntual, sin ningún tipo de explicación».

El presunto autor de los hechos, que pasará probablemente esta tarde a disposición judicial, ha sido sometido a un examen psiquiátrico en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, en Santander.

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Según ha explicado el alcalde, no era el primer verano que pasaba en Laredo, donde se alojaba en una urbanización a 200 metros de la residencia veraniega de los fallecidos, Mercedes y Gabino García, de 42 y 71 años.

Padre e hija eran conocidos también en la villa, donde algunos vecinos les recuerdan como unas «excelentes personas» que tenían un «trato magnífico» hacia los laredanos, ha comentado Vega.

Llevaban «muchos años» pasando sus vacaciones en esta localidad cántabra, donde las banderas siguen ondeando a media asta en señal de duelo por el suceso, mientras el municipio va volviendo «poco a poco a la vida normal», pero «sin olvidar lo ocurrido», un suceso «desgraciado» y, en palabras del regidor, «muy doloroso y luctuoso».

El alcalde ha insistido en que Laredo es una localidad segura y en que lo sucedido es «un hecho absolutamente puntual y excepcional», que no se va a repetir, y que ha ocurrido en el municipio, como podía haber pasado en otra parte

«Ha sido un desgraciado acontecimiento que ha ocurrido aquí, pero que no tiene nada que ver ni con la vida de Laredo, ni con nuestra gente, ni con la forma de ser y de cómo es el verano en Laredo», ha apuntado. Ahora, a su juicio, «lo que corresponde es volver a la tranquilidad».

Una normalidad que todavía no es total, porque el pueblo sigue siendo foco de atención de los medios de comunicación, que esperan captar el momento en el que el arrestado por el crimen pase a disposición judicial y recorra los apenas 25 metros que separan los calabozos del Juzgado de Instrucción número 1 de la villa, que se encargará de la causa.