Imagen de las labores de limpieza de la carretera de Andratx a Estellencs, en las que participan una treintena de personas.

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El Consell Insular prevé que la carretera entre Andratx y Estellencs podrá abrir al tráfico a finales de esta semana después de los daños causados por el incendio. El director insular de Carreteras, Rafel Gelabert, estima que para poder garantizar la seguridad en la vía será necesario retirar entre 400 y 500 pinos quemados, algunos de los cuales directamente han caído a la calzada e impiden el paso en algunos puntos.

Tras las movilizaciones vecinales del fin de semana, el anuncio del Consell señala que para que la carretera se pueda recuperar de todos los daños sufridos durante el siniestro será necesaria una inversión de 600.000 euros.

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Los trabajos se realizan por parte de una treintena de operarios, entre voluntarios de Protección Civil, empleados de la empresa concesionaria de la conservación de la vía, otros catorce trabajadores contratados de forma extraordinaria y una empresa especializada en la tala y retirada de árboles. Una vez se haya conseguido permitir de nuevo el tránsito por la carretera habrá que reparar también las barreras de seguridad y se colocarán mallas metálicas en los taludes para evitar desprendimientos.

Por otra parte, el colegio Oficial de Biólogos, si bien considera buena la coordinación de las labores de extinción, advierte al Govern de los costes que tienen los recortes en los servicios del Ibanat. «No son aceptables los recortes y despidos cuando el coste de los incendios que no se evitan, o no se detectan, o no se controlan a tiempo supera con creces el supuesto ahorro», afirman en un documento firmado por su junta de gobierno.

El organismo colegial señala que una parte importante de los bosques quemados eran ecosistemas de un valor «excepcional». En esa línea señala que el tiempo que tardarán en recuperarse dependerá mucho de la madurez que tuviera el bosque, pero señala que en las zonas más cercanas al litoral, «alcanzar el estado ecológico de bosque maduro puede llevar siglos». Los biólogos alertan de la urgencia de tomar las primeras medidas de recuperación cuanto antes, ante la cercanía de las lluvias de finales de verano y de otoño cuyo efecto puede condicionar el futuro de las áreas quemadas.