Jacqueline Tennat en una imagen facilitada por sus familiares, que viajaron a Mallorca para implicarse en su búsqueda. | H. CARTER

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El nueve de octubre de 2007, hoy se cumplen cinco años, desapareció Jacqueline Tennant, una ciudadana británica de origen jamaicano que trabajaba como monitora de deporte en el hotel Holiday Village de Can Picafort. Jacqueline vivía a caballo entre Londres y Mallorca.

La mujer tenía 45 años de edad cuando desapareció y era una apasionada del montañismo. El día citado se marchó de Can Picafort, según dijo ella misma en dirección hacia Alcúdia, y no la han vuelto a ver.

Con motivo del quinto aniversario de su desaparición su hermana, Monique, tiene previsto llegar hoy a Mallorca y mantener una reunión con un mando de la Guardia Civil. La familia ya ha visitado en varias ocasiones la Isla, coincidiendo con distintos aniversarios de la desaparición de la mujer. De hecho, llegaron a contratar a un investigador privado para intentar localizar a la mujer.

Visita

El motivo es conocer ‘in situ’ cómo está la situación en torno a los trabajos que se habrían efectuado para intentar localizar a la desaparecida. Jacqueline tenía una complexión atlética y el día de su desaparición había previsto hacer montañismo. Era su día libre y lo único que se pudo confirmar es que comentó que quería hacer una excursión en solitario.

No concretó el lugar dónde pensaba desplazarse, pero dio a entender que, quizás, se dirigiría al Puig de Sant Martí o a la Victória. En un mapa que tenía en su cuarto Jacqueline había marcado las zonas de montaña donde ya había estado y las que le quedaban por visitar, como por ejemplo Betlem, Formentor.

Pero a raíz de las investigaciones llevadas a cabo, se tuvo constancia un mes después de que Jacqueline había estado en la zona de Escorca. El dato se pudo certificar a raíz de que la Guardia Civil solicitó a una compañía telefónica, de la que la mujer llevaba un móvil, que se tratara de localizar su última llamada o la que había recibido. Había una conversación que había mantenido con su jefe en la que decía que estaba ante un paisaje impresionante. Esta fue la última conversación de Jacqueline.

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La principal hipótesis policial apunta a que la guía o bien cayó al fondo de un acantilado, y su cuerpo sigue allí, o bien se precipitó al mar y la corriente alejó el cuerpo. De haber ocurrido esto el cuerpo podría no ser nunca encontrado. Su habitación del hotel se registró a fondo y no se encontró nada sospechoso, que pudiera dar a entender que estuviera amenazada.

Sospechoso

Su investigó a un individuo con el que se la había relacionado, pero en esas fechas el varón estaba en Barcelona.

Así se hizo, y se constató que la última llamada de la que se tenía constancia de Jacqueline, la recibió a las 12,45 horas del nueve de octubre. La llamada ‘pasó’ por el repetidor de Escorca.

El dato hizo que se replanteara la búsqueda que, hasta entonces, se centraba en otras zonas de la Isla. Desde entonces no ha habido más noticias.

Actualización

Finalmente, los restos mortales de Jacqueline fueron hallados por un excursionista en una zona de difícil acceso entre Lluc y Pollença, ocho años después de su desaparición.

El largo camino para resolver la desaparición de Jacqueline