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Ya me sabe mal, ya, tener que volver a recurrir al tópico, pero seguro que ustedes también se han enterado de la noticia y habrán pensado lo mismo. Porque ha salido en todos los periódicos y en la radio no se habla de otra cosa. Se han separado. ¿Federico de Dinamarca y Mary Donaldson? Todavía no. ¿Rosalía y Rauw Alejandro? Eso fue hace tiempo.

¿Tamara e Íñigo Onieva? No hasta que convenga. ¿Entonces? ¡Galán y Lebrón! Después de cuatro años han dicho basta. Y es ahora cuando vuelvo al principio del artículo para recordar eso de que el periodismo consiste en explicarle que Galán y Lebrón han dejado de formar pareja a gente que no sabía qué putas es lo que Galán y Lebrón hacían juntos. Pues jugar al pádel, hombre. Como todos.

Siempre me ha dado la impresión de que el pádel es ese deporte que juega todo el mundo pero que nadie se toma realmente en serio. Lo que pasaba antes con el pimpón, sin ir más lejos, que no había quien en su infancia no se hubiera echado sus buenas partidas pero todo lo que habría sido capaz de decir sobre el campeón del mundo de entonces es que seguro que era chino (ya lo era incluso el campeón de España, conque imagínate el del mundo). Así pasa que de pronto la gente llena hoy las canchas aunque lo único que nos siga interesando de verdad a todos es el fútbol, el tenis, las motos y saber qué ha hecho Alonso en los últimos libres.