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Quiero creer que los gobernantes de izquierdas son personas cultísimas aficionadas a visitar museos, incluso a perderse tardes enteras entre sus pasillos y salas, absortos, incapaces de bajar al mundo de los vivos mientras se obnubilan con la belleza y el esplendor del arte y la cultura.De otro modo no comprendo por qué nunca tienen más ideas que crear museos nuevos. Por desgracia, la nuestra es una tierra en la que la cultura brilla por su ausencia. Tenemos algunos museos más que dignos y, sin embargo, cuesta ver a algún paseante despistado en sus espacios. Las estadísticas cantan y, si no fuera por las visitas escolares y algunos turistas que buscan algo más que sol, playa y sangría, parecerían mausoleos. El reto es dinamizar esos centros que ya existen, darles visibilidad, dignificarlos para que se conviertan en objeto de deseo y no en el triste almacén de cacharros antiguos y obras de arte que son ahora. No hablemos ya de los incontables centros culturales, multifuncionales, salas de exposiciones y demás que se han abierto durante décadas. Ahora, los de Podemos quieren que Marivent, el palacete donde han veraneado los Reyes de España desde los años setenta y que está de plena capa caída una vez disgregada la familia, se convierta ¡en otro museo! Supongo que la intención es devolverle su destino original, el que deseó Juan de Saridakis, el dueño de la casa.Pero ha llovido mucho desde entonces y lo último que necesita Palma, y Mallorca en general, es otro museo. Que se aclaren las circunstancias en las que el edificio fue arrebatado de la titularidad pública para dedicarlo al disfrute privado me parece correcto, debe hacerse. Pero si no tienen mejores ideas para su destino, que se venda. Y se acabó el problema.