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Haciendo un poco de memoria histórica, recuerdo las valientes declaraciones/reflexiones –¡más vigentes que nunca!– que en su día (7 julio 2013) pronunció en la Primera Sesión Ordinaria de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, por el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Raúl Castro.

Una vez más afirmó: «Lo que hacemos debe ser sometido constantemente a la crítica [por muy dura que sea] obviamente demostrable y con lujo de detalles por parte de todos», analizarlas y debatirlas hasta la saciedad a lo largo y ancho de la isla, reflexiones y consejos que a menudo son ‘secuestradas’ por oportunistas, corruptos y quinta columnistas.

No es casual que Castro, afirme, que el enemigo más peligroso no son los disidentes ni está en Miami… o que afirme ‘encabronado’ que los revolucionarios no tienen que tener miedo a buscarse problemas. Pero tampoco hay que olvidar las siempre y de cada día más vigentes reflexiones de Fidel, cuando afirmó en la histórica, magistral y valiente conferencia en la Aula Magna (noviembre 2005) de la Universidad de La Habana, que la Revolución, podía, de no ser capaces de rectificar a tiempo, errores, anomalías y corrupciones, ser devorada por sus propios hijos.