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Cuando creas que algo es insuperable, piensa que no faltará quien lo supere. La tontería, por ejemplo, es uno de los quehaceres más vulnerables a la superación. Y es que una tontería disfrazada de pensamiento científico puede ser la mejor disculpa para poner de acuerdo a todo un gremio. Los habitantes del Govern y del Consell cenarán juntos estas vacaciones para celebrar la idea de colocar placas fotovoltaicas en las carreteras de Mallorca. Se trata de un canto en clave de sol a la energía renovable que supondrá la mayor inversión energética del siglo y de lo que va de milenio. Nos hemos vuelto tan respetuosos con el entorno natural que vamos a instalar en las calzadas techos de placas generadoras de energía.

Viajar desde Palma a sa Pobla será como entrar en un túnel del tiempo. Desplazarse a Peguera, como disfrutar por la ruta de la Seda. Estrenar la llegada a Campos, como pilotar en el Dakar. Conducir por la vía de cintura de Palma, como hacer un safari por una selva. Y el paisaje, ¿te imaginas el paisaje que producirían las autovías cubiertas por pérgolas fotovoltaicas? Serían kilómetros de túneles de superficie que tendrían que ser iluminados con la luz producida por las placas solares que lo cubrirían. Suena a chiste, pero no lo es. Prueba de ello es que los asesores del conseller de Mobilitat han tardado más de un año en producir la idea. Lo cual ya es una primera inversión de capital.

A fin de cuentas, tiene su lógica. La energía generada por las instalaciones fotovoltaicas se utilizará para alumbrar los túneles que las van a sostener. Quien no lo vea claro es que no se ha enterado de lo que es la Transició Energètica o necesita que le pongan una placa fotovoltaica en su cabeza. Porque, por si no lo sabes, ya hay gorras que lucen estas placas para iluminar las cabezas de los que las llevan.