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El Gobierno nos ha brindado una semana llena de anuncios, cuyos titulares animaban a la alegría, nos dijo la ministra de Sanidad. Sin embargo, detrás de cada titular resulta que abunda la letra pequeña, detalles donde reside lo importante. Y lo importante ya no es tan bonito. De hecho, la pirotecnia desplegada para tapar las vergüenzas de la concesión de los indultos a los sediciosos y malversadores independentistas catalanes se apagó poco después de su lanzamiento. Es lo que ha pasado con la bajada del IVA en el recibo de la luz. Tiene tantos condicionantes que ha dejado fuera a más del 75 % de los autónomos y las pymes, a pesar de lo que dijo la ministra de Hacienda en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. La sonrisa también iba a volver a nuestros rostros con la eliminación de las mascarillas en el exterior. Pero, no.

Resulta que hay que llevarla siempre encima y usarla siempre que no podamos mantener la distancia de 1,5 metros y, por supuesto, en el interior. Con el agravante de que el régimen sancionador permanece intacto. También han conseguido helarnos la sonrisa con el anuncio de la vuelta de la normalidad a los estadios de fútbol y canchas de baloncesto. Resulta que en este caso serán las autonomías quienes tengan que decidir cuántos entrarán, cómo y cuándo. En este caso, el Gobierno hace el bonito anuncio, pero serán los presidentes autonómicos los encargados de helarnos la sonrisa.

Y, por último, por si los fuegos artificiales no eran suficientemente espectaculares para tapar la concesión de los indultos, se anuncia la vuelta de los viajes de las personas mayores. Pero estos viajes del Imserso en un 15 % por lo que miles de mayores se quedarán fuera. La pregunta ahora es qué más estará preparando la factoría de Moncloa, porque ahora viene la reunión el martes de Sánchez con el presidente del Gobierno de Cataluña y la posterior «mesa de diálogo» en la que los independentistas pedirán el oro y el moro, todo al margen de nuestra Constitución y el ordenamiento jurídico.