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Vox gobernará pronto y no sorprende. El ideario de Vox triunfó en marzo 2020. Sánchez recibió el apoyo más ferviente de Vox cuando el Estado se convertía en un movimiento de sanos que se protegen de enfermos ocultos, numerosos y muy peligrosos. El berrinche «guerra al enemigo oculto» enardeció a Vox, que matizó: «hay más muertos de lo que admiten». Los malos se esconden tras un ataque de tos y España es un ejército de individuos sin carrera de médico ni abogado pero ejerciendo por la calle. Capas de populacho sin papel ni importancia política se sienten el comisario y el doctor de barrio. Saben lo que es el enemigo porque se miran pelis de peste medieval. De golpe, todos «entendieron» que una comunidad de moribundos les amenazaba. Se graduaron de doctores en horas.

El movimiento nacional une «a muchos contra uno, se le ataca por la espalda y se le mata a ser posible» dijo el filósofo españolazo general Mola . Estar juntos es saberse supervivientes de una guerra contra un enemigo oculto a quien se mata o da por muerto. Se trata de denunciar a millones de compatriotas como invacunados, desobedientes, enfermos clandestinos. Bajo totalitarismo, que tanto ‘tolera’ Vox, gobiernan psicópatas en camarillas aplaudidas por el populacho. Pero los psicópatas son lo contrario de toda autoridad. El psicópata vive para matar de modo perfecto al inocente y sin resistencia. El psicópata no acepta autoridad y el fascismo, pese al tópico no es ‘autoritario’. Si le dices «no me pise que duele» te atacará con calumnias y descalificativos pero su única autoridad es «soy yo el importante, yo soy la ley». Un psiquiatra de EEUU dijo, «dan la patada al enemigo vencido en el suelo y a cualquier desvalido» así que se disfrazan de maestros para matratar al alumnado, de policías para traficar y vejar y de doctores para abandonar al paciente. Vox propuso en el Congreso «vacunar a niños de 0 a 16 años forzosamente» y sin consentimiento. Vox sabe que cuando mueren vacunados de hemorragias, los fieles desean repetir con la misma marca. Son supervivientes, también mueren algunos compañeros de droga y no por eso, dejarán de iniciarse y tomar el mana de los supervivientes despiojados. Vox se infiltró entre negacionistas, abortó la disidencia y ahora exige vacunas a bebés. Una vez la mayoría obliga a todos a levantar el brazo para el pinchazo, la ultraderecha sabe más. Y de salvar de la degeneración. ¿Se acuerdan cómo?