Según dicta la sabiduría popular este día 25 de enero es la festividad de Sant Pau, o mejor dicho la Conversión de Sant Pau, una fecha importante para los campesinos y ganaderos, además de los curanderos y herboristas que bien conocen el poder de las plantas. | Pixabay

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Este martes 25 de enero, día de la conversión de Sant Pau, Mallorca siembra los conocidos popularmente como alls paus, esos ajos 'especiales' agraciados con virtudes sanadoras por el hecho de haberse sembrado en esta jornada y ser recogidos el día de Sant Joan. Los que bien conocen las tradiciones ancestrales de esta tierra dicen que es mejor aun si la recogida se da antes de la salida del sol.

Según dicta la sabiduría popular este día 25 de enero es la festividad de Sant Pau, o mejor dicho la Conversión de Sant Pau, una fecha importante para los campesinos y ganaderos, además de los curanderos y herboristas que bien conocen el poder de las plantas. Enero es un mes crítico, bien lo sabe el campo y por ello se echa en brazos de Sant Antoni para proteger su despensa y su fuerza motriz en solcs y marjades.

Joan Barceló escribió en su día en las páginas de Ultima Hora: «diuen que les persones i animals nascuts aquest dia tenen qualitats curatives. Les plantes sembrades per Sant Pau són medicinals i preventives». También observaba que los alls paus protegen contra las picaduras de insectos, y algunos incluso pueden curar con su saliva las picaduras de otros animales venenosos. Los pastores al cargo de guardes de ovejas en Mallorca esperan con expectación que nazca algún cordero el día de la conversión de Sant Pau. En este caso lo guardan porque protege de las picaduras de serpiente bautizándolos con el nombre de paus o paues.

El tiempo meteorológico en Mallorca también se acuerda de Sant Pau y existen numerosos dichos con él como protagonista. Además, es importante no confundir esta festividad con el Sant Pau que se celebra junto a Sant Pere, el 29 de junio. En Mallorca contamos con un templo actualmente dedicado a la Mare de Déu de la Pau de Castellitx cuyos orígenes, en lo que hoy conocemos como Algaida, se sitúan en la antigua alquería del mismo nombre. La iglesia aparece citada por primera vez en la bula del papa Inocencio IV de 1248, bajo la advocación de los dos santos.